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Mi sobrina gordita de Cuzco
Fecha: 04/03/2023, Categorías: Confesiones Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos
Habíamos viajado a Cuzco a visitar a mis suegros. En ese viaje nos habíamos quedado en su casa, que es muy amplia. En el patio de la parte trasera, la hermana mayor de mi esposa había construido un departamento dúplex donde vivía con su esposo, mi sobrina Liz, de 20 años y dos hijos más. Fue un excelente viaje y tras más de 5 días en Cuzco donde la pasamos realmente bien, el domingo, antes de volver el lunes a Lima, decidieron ir todos de paseo a Urubamba, en el Valle Sagrado. Por tener un informe pendiente, que debía entregar el lunes, al volver de las mini vacaciones, no pude acompañarlos y tuve que quedarme en la casa trabajando en la computadora. Mi sobrina veinteañera Liz también se quedó en su departamento por un trabajo de la universidad. Partieron todos hacia las 10 am y yo me quedé trabajando en la sala de la casa, donde la internet tenía mayor potencia. Hacia las 12.30 se apareció Liz, vestida en una minifalda blanca medio translucida, que permitía apreciar su tanga negra en contraste absoluto y una blusa gris igualmente translucida que permitía ver sus senos y pezones pues no llevaba brassiere. Mi sobrina es gordita, subida de peso, con un culo grande pero redondo, una barriga que seguro con los años será muy voluminosa y unos senos grandes, de mujer rolliza. Es muy muy blanca y pecosa, de cabello castaño, simpática de cara, pero por ser gordita nunca le había prestado mucho la atención, además de verla muy poco, eventualmente cuando viajábamos a Cuzco y ...
... se nos ocurría quedarnos donde mis suegros. Pero así vestida, claramente en una actitud sexual, me movió rápidamente. Me excité solo con verla y a sus primeras palabras con voz picara y claramente caliente. Pero igual no imagine nada fuera de lo común. - Tío, ¿Qué vas a almorzar? - No lo sé Liz, pensé pedir un delivery. - Podemos comer juntos, ¿me invitas? - Claro, ¿qué te provoca? - Hummm, no lo sé quizás sushi. - Ok, me parece bien. ¿Puedes pedir tú y cuando vengan yo cancelo? - Perfecto tío. Y se fue. Pasado el incidente, no volví a hacerme ilusiones pues su rápida partida me hizo pensar era sólo una joven de look sensual, sin más que eso. Cuando llegó el delivery lo recibí, pagué. Ella, que había escuchado el timbre, vino rápidamente y estaba muy alegre. No había pedido bebidas, pero ella me dijo “tío no te preocupes, mis abuelos siempre tienen en la refrigeradora, ¿vienes para escoger lo que quieres tomar?”. La seguí a la cocina, abrió la refrigeradora y cierto, había varias marcas de cerveza y de gaseosas. Adrede se inclinó en 90 grados para recoger la gaseosa que se encontraba en el anaquel más bajo de la refrigeradora, al hacerlo se levantó la minifalda y pude ver sin restricciones su enorme culo blanco con una sensual tanga negra entre sus nalgas. Se hizo la desentendida y me preguntó que quería y sin dudarlo le dije “lo mismo que tú”. Cuando volvió a inclinarse tan provocadora no me resistí y sin más le cogí las nalgas. Ella no ...