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Morocha tetona
Fecha: 05/03/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
Ella venía de Veracruz, aquel estado glorioso de mi país, una morena de 1,58 cm, esbelta, bonitas piernas y muy guapa la verdad, lo que más me llamaba la atención era su peculiar acento costero, pero Ángela, era dueña de unas tremendas tetas, si grandes, de esas que parecen melones y combinado con su figura la hacían ser deseada por muchos en la oficina. Siempre tuve una buena relación de trabajo con ella, de hecho, en algún momento fue mi supervisora, lo cual me gustaba ya que desde mi lugar me daba mi taco de ojo con sus tetas más cuando sus escotes pronunciados lucían por el pasillo, aunque verla cruzada de piernas enseñándome el liguero de las medias era también fenomenal. Pero a pesar de todo siempre la respete, yo admiraba su forma de superarse, no dudo que sus encantos ayudaron, pero de venir de provincia y superarse hasta ser jefa de varias personas eso no cualquiera, por eso pese a que tal vez ella me daba entrada en ocasiones, yo no daba un paso más. Ya a finales del 2013, Ivette andaba con Pablo y ya casi no nos veíamos, Maricela andaba con un vendedor de autos, Estela ya casi no me hablaba, en fin, tenía que ampliar mi baraja de posibilidades y ella vaya que si era una muy buena. Cerca del mes de diciembre justo antes del 12 me quede platicando con ella hasta la noche, planeado las actividades del lunes, fue en eso que tome el valor de invitarla a salir, pese a que ella era muy buena persona, se corría el rumor que era la putita del dueño así que ...
... me arriesgué. T: ¿Y qué harás mañana en la tarde? A: ¡No sé, estoy libre! T: Vamos a bailar, ¡claro si gustas! A: Pues está bien, me parece, ¿a qué hora? T: ¿A las 7 de la noche está bien? A: Ok, ¿paso por ti o cómo? T: Bueno, ¡nos vemos en el metro vale! A: Ok, ¡paso por ti! Ella traía un auto Bora blanco, por eso decía que pasaba por mí, yo honestamente estaba nervioso, me vestí casual y salí al lugar de reunión, estuve aproximadamente unos 15 minutos esperándola cuando me toco el claxon. La espera valió la pena, cuando subí a su auto y la vi con un vestido entallado azul con un escote de lujo y unas medias color carne, se veía riquísima, nos saludamos de beso y abrazo y ella escogió el lugar. En el trayecto ella hablaba y hablaba, pero yo no podía apartar los ojos de su sensual escote y sus grandes tetas, me moría por acariciarle esas piernas cubiertas de sus medias que las hacían ver exquisitas, finalmente llegamos al lugar, pedimos una mesa y unas cervezas para comenzar a calentar. A: ¿Esta semana estuvo de locos no? T: Si mucho, ¡pero ahora olvidémonos de eso! A: ¡Tienes razón, salud! T: Salud, oye pro cierto luces espectacular! A: ¡Ay!! ¡Muchas gracias, jajá! Comenzamos a bailar, ella baila muy bien, entre vueltas y acercamientos siempre trate de tocar algo de su cuerpo, ya sea sus ricas piernas o sus enormes tetas. T: ¡Que excelente bailarina eres! A: ¡Gracias! tú también bailas bien! T: Pero no como tú, ...