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Morocha tetona
Fecha: 05/03/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... ¡jajá! Ya más llegada la noche, el ambiente estaba mejor, ella se me juntaba mucho, me abrazaba yo aprovechaba para tocarle las piernas, ella no decía nada, le acariciaba de las rodillas a los mulos, y le besaba los brazos y la mejilla, ella me permití eso, de hecho, un par de ocasiones se sentó en mí, eso me puso duro, su aroma, su cuerpo, todo me idiotizaba. Ya en la batucada mientras bailábamos pegaditos me atrevía a darle unos besos en su cuello y espalda, ella no los rechazo al contrario más se pegó a mí, fue entonces que la tomé de su cintura le di vuelta y le di un beso en su boca. Nos perdimos entrelazando nuestras lenguas, sus labios delgados y suaves se sentían muy rico, mi lengua buscaba con desesperación la suya, ¡ella cerraba los ojos y me permitía tocarle las nalgas! Fue entonces que me atreví a proponerle lo que hace meses quería con ella. T: Ángela, la verdad me encantas, ¡me gustaría pasar un momento más íntimo contigo! A: Ay, jajá, me halagas y me chiveas, pero no sé qué decir, no me esperaba que me dijeras esto, no hoy, ¡jajá! T: Pues piénsalo, no tienes nada que perder, ¡hasta la puedes pasar muy bien! A: ¡Mmm! Ay compañerito, uhm, bueno vamos pues, pero que quede solo entre nosotros, recuerda que soy tu jefa, ¡jajá! Salimos del bar y nos dirigimos rumbo a u hotel para cerrar con broche de oro la noche. Apenas entramos a la habitación y nos fundimos en un agasaje de lujo, nos quitamos mutuamente la ropa, ella me besaba todo mi ...
... cuerpo, la verdad era intensa. Nos acostamos en la cama y yo la deje solo con sus medias y su liguero, esas tetas eran más grandes aun sin brasear, comencé a sobarlas y apretarlas, que rico se sentía, parecía que estaba amasando algo, ella me acariciaba la verga con sus pies y sus manos que rico. T: ¡Estas bien buena!! A: ¡Tú también estas bien papacito! Su acento me calentaba más, me dirigí a lamerle las tetas, las chupaba recorría sus enormes melones y sobre todo me perdía mordiendo y chupando sus pezones oscuros y grandes, que estaban tan parados que me picaban los ojos. Bajé lamiendo su abdomen y le besaba sus muslos, le acariciaba las piernas que me ponían más duro con esas medias que traía puestas, Ángela disfrutaba todo lo que le hacía, me dirigí a su coño depilado y comencé a darle besos a sus labios vaginales y a sus entre piernas. A: ¡Que rico, uhm!! T: ¡Me encanta tu coño! Le metía dos dedos y la palpaba en círculos, le apretaba el clítoris y lo llevaba a mi boca, succionaba sus fluidos saldos, ella se retorcía riquísimo, acariciándome la cabeza y pidiéndome que no me detuviera. T: ¡Uhm, que rica!! A: ¡Ah!!! ¡No pares, ah!! Logre sacarle un rico orgasmo, sacaba fluidos como si su coño fuera una fuente, yo disfrutaba de sus sales y gozaba sus espasmos. A: ¡Que rico, uhm!!! T: ¡Te toca! Me senté en la orilla de la cama y ella se arrodillo debajo y comenzó a darme una sobada de verga con sus suaves manos, luego coloco mi pene en ...