1. Imelda: La runner del trabajo


    Fecha: 09/03/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Len the pro, Fuente: CuentoRelatos

    Imelda:
    
    Imelda tendría cerca de 2 semanas en la oficina cuando la conocí, rondaría los 38 años, y yo estaba cerca de los 28.
    
    Era una chica normal, podría decir que del montón.
    
    Yo siempre he sido una persona muy sociable y tardamos poco en entablar conversación.
    
    Sin embargo ella siempre se veía triste, yo lo notaba.
    
    Los temas siempre fueron generales, para conocernos, etc...
    
    Hasta que un día tocamos el tema fuerte, ella estaba pasando por un duelo, la muerte de un ser querido.
    
    De cierta manera eso nos acercó más, ya que yo tengo mi propia teoría acerca de la muerte.
    
    Y en cierto modo creo que a ella le reconfortaba la manera en que yo se lo explicaba.
    
    Por comentarios de compañeros bulleadores en la oficina me di cuenta cuánto le afectaba y me enteré que era runner, pues invito a un compañero a correr sin embargo él contó cómo ella le lloró y en tono de burla, afirmando que estaba loca.
    
    Sinceramente siempre me da rabia que se expresen mal de cualquier persona y más una mujer.
    
    Y más por el duelo y lo afectada que sabía estaba.
    
    El encuentro:
    
    Pasaron cerca de 9 meses en una relación normal de compañeros, hasta que sus visitas a mi lugar se hicieron constantes, éramos de diferentes departamentos.
    
    Sinceramente sentía un cariño por ella.
    
    Y por lo que notaba, no habría tenido buenas experiencias en el amor.
    
    Nos topamos ese viernes por casualidad en el estacionamiento y nos fuimos conversando.
    
    Me dijo que haría ese día.
    
    Al yo ...
    ... vivir solo, lo único que haría le comenté es que iría al gym, me dijo que bien yo a correr.
    
    Y me dijo si quisieras podríamos ir a cenar. Acepte gustoso, la verdad a mí me reconforta mucho comer, conversar y más si es en presencia de una mujer.
    
    Buscamos una opción cercana para ambos y fuimos a cenar, era un restaurante muy rico y no tan exclusivo, pero si ameritaba usar camisa de noche y pantalón.
    
    Para hacer las cosas ágiles ella me dijo que ahí llegaría
    
    Yo ya esperaba en el restaurante, cuando mi mirada se dirigió a la puerta.
    
    Vi llegar a una mujer impresionante, unas zapatillas negras preciosas que calzaban unas piernas gruesas, grandes, largas y hermosas, la minifalda negra que traía hacia ver unas caderas proporcionadas y una blusa blanca holgada, se veía tan elegante con un peinado sobrio y un buen escote, nada sugerente pero muy bonito.
    
    Ella noto mi expresión, me puse de pie, la tome de la mano y la cintura y la senté lo más cerca de mi que podía.
    
    No solo su sonrisa esa noche era espectacular, su olor era algo peculiar.
    
    Fue una noche muy agradable, reímos, charlamos, el vino hizo lo suyo y todo fluía.
    
    Le dije que en cuanto saliera de su luto debíamos ir a bailar algún antro.
    
    Ella dijo que precisamente ella había decidió a qué la vida seguía, y que su mamá ahora la acompañaría de otra manera.
    
    Pues bien le pedí que nos fuéramos y la lleve a un antro.
    
    Ella quería wiskey y compré una botella.
    
    Las luces, el ambiente, la noche era ...
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