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Un verano caluroso con mi sobrino
Fecha: 11/03/2023, Categorías: Incesto Autor: dradelsexo, Fuente: CuentoRelatos
... si pienso que tienes razón tía, pero… sabes a veces creo que no soy tan bueno con las mujeres, trato y trato pero me dejan en la zona del amigo siempre. —En serio, pero si estás hecho un bombón, yo jamás te dejaría en la zona de amigo, estás para comerte completito mi amor —dije con una sonrisa pícara. Él se puso muy rojo y agachó la mirada. —¿Puedo confesarte algo tía? —Claro que si mi amor, tu puedes confiar cien por ciento en mí. —Cuando tenía como 13 años mi papa y mi mama me mostraban fotos de la familia, y fotos tuyas y bueno… tú fuiste mi primer amor platónico. —¿En serio? —dije mientras soltaba una carcajada nerviosa. —Sí, no te burles por favor —dijo algo apenado. —Perdón, perdón mi cielo, eso es muy bonito, y dime, que fue lo que te gusto más de mí. —Pues tienes una cara muy bonita, y un cabello muy largo y sedoso. —¿Solo eso te atrajo de mí? —No, no fue solo eso. —¿Qué más? Llegamos a casa y apague el auto justo enfrente de la cochera. —Me gustaron mucho desde que los vi, tus senos son los más hermosos que he visto en la vida. No he visto unos así de bonitos ni en el porno, y desde que estaba más pequeño me mataba una duda, pero no me atrevía a preguntar. No podía creer lo que me estaba diciendo, debió tomar mucho valor para reunir los huevos para decirme eso sin miedo a que me enojara, y me gusto su valentía así que le seguí el juego. —¿Cuál duda era la que te aquejaba desde hace tanto? —Siempre me pregunte por el ...
... tamaño, que si eran senos naturales o de silicona. Yo mordí mi labio de nuevo tratando de calmar mi excitación, pero era en vano, mi vagina ya estaba muy húmeda. —¿Por qué no metes la mano y la averiguas por ti mismo? —pregunte mientras estiraba el borde de mi blusa hacia adelante para que su mano entrara fácilmente. El me miraba nervioso, casi podía escuchar su corazón latir al máximo. Había comenzado a sudar aún más y el también. —Demuéstrame que tan hombre te has hecho, vamos a ver. Sin pensarlo metió rápidamente su mano derecha mientras se giraba hacia mí. Sentí como apretaba con fuerza y firmeza mi seno izquierdo. Aquello era un desborde de pasiones con tan solo un simple movimiento. No pudo retenerse más y con la otra mano tomo mi seno derecho. Las masajeaba violentamente y se quedaba viéndolas aun en la prisión de algodón que le impedía observar aquellas gloriosas llanuras de carne que tanto había añorado descubrir. —¿Por qué no me subes la blusa? Y así te ayuda a darte cuenta mejor de sí son naturales o no mi cielo. No lo pensó dos veces y levanto mi blusa y sin previo aviso comenzó a mamar mis pezones, como un niño hambriento. Yo disfrutaba de cada mordisco de sus dientes y cada beso de sus suaves y dulces labios. Acariciaba su cabeza mientras el desenfrenado comía mis grandes senos hasta saciar su hambre de pecho. No pude resistir más y lleve mi mano hasta su entrepierna. Me encontré con su pene duro como el acero casi haciendo un agujero a sus ...