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Pagando deudas de papá
Fecha: 26/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Mamaceando, Fuente: CuentoRelatos
... de tu papá —no entendieron de que hablaba, pero se fueron quitando el vestido para recostarse sobre el sillón. —¿Que se besen? —se escuchó desde otra habitación. Y Dora de mala gana se puso frente a Andrea que sonrió. —Ven acá pendeja —Se besaban como si fueran novias, sus manos avanzaban por sus cuerpos desnudos. —Besas bien rico —le dijo Dora. —Es porque me gustas, estás bonita y bien sabrosa —dijo mientras sobaba sus tetas. Cuando regresó Gerardo les aventó un par de antifaces, de esos negros como para dormir. —Pónganselos —les dijo mientras bajaba su pantalón y sabana su verga grande y dura. En cuanto se los pusieron sintieron como las jalaba de los pies y jalaba del cabello para meter su verga en sus bocas, está vez despacio y pausado. Iba de una a otra boca mirando a esas dos nenas recibir su miembro con total normalidad. Ambas sintieron como les amarraba las manos tras la espalda, luego escucharon ruidos. Eran voces masculinas. Aunque no veían nada, reconocían las voces de algunos. Eran clientes y conocidos del bar. —Soñé con estas viejas —¿Sabes cuántas chaquetas me hice pensando en estás perras? —Por fin... —¡HEY SOLO ORAL! —Dijo Gerardo casi gritando —Con eso me conformo—dijo Beto, un señor regordete que vendía hot dogs en la esquina del bar y al que reconocieron por su tono cantado de Veracruz. Dora se resistía a abrir la boca, sentía como chocaban en su cara vergas de diferentes tamaños, el olor le penetraban en la nariz. ...
... Así que el refugio de aquellas vergas fue la boca de Andrea que ya percibía el sabor en su lengua y jalones desesperados de pelo para que cambiará de una a otra mientras todos festejaban y soltaban risas bruscas. —Mira mija, acá se trata de pagar la deuda de tu papito, si no quieres no hay pedo, pero en unos meses será igual o mayor lo que me deba y ya veré como lo cobro. Así que abre tu boquita y chupa esas vergas putita —Le dijo al oído mientras jalaba su pelo para intimidarla más. —¡Abre! —Dijo a modo de orden y Dora separo sus labios. Roberto un señor cincuentón que vendía periódicos fue el primero en meter su verga. —¡Puta madre que rico! —exclamo fascinado. El sillón redondo giraba, así que solo lo movían y tenían a alguna de las dos con la boca dispuesta a devorar sus vergas. —Ni en sueños me imaginé esto —se decían uno a otro codeándose uno a otro. Algunos se estiraban para meter sus dedos en alguno de sus agujeros, a lo cual respondían con gemidos de dolor fácilmente sofocados por alguna verga. Algunos se vinieron casi de inmediato, aun así se sentaron junto a ellas para sobarles el culo, apretar sus tetas o solo admirar a ambas, sujetas de manos y vendadas de los ojos mamar de manera infinita. Sus hombros ya tenían manchas de semen, otros mojaban su cabello con los chorros de leche tras los que aún resistían seguían poniendo sus vergas dentro de ambas bocas. Luego de que todos, terminaran en todas partes tenía rastros de la batalla, sentía su cara ...