1. Pagando deudas de papá


    Fecha: 26/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Mamaceando, Fuente: CuentoRelatos

    ... la cara roja por la excitación. Fue hasta que el último le aventó su semen en la frente a Dora que Gerardo las detuvo.
    
    —Falta que le saquen la leche a uno —Dijo mirando a su padre.
    
    Andrea sonrió y de inmediato fue a comerle la verga, Dora se limpiaba un poco los ojos pues los tenía pegajosos.
    
    —Mira papi, me llenaron de leche
    
    —Y falta la tuya —agrego Andrea dejándole espacio libre a si amiga para que continuará chupándosela a su padre.
    
    —¡Que rica verga papi! ¡¿Se te pone dura con tu hija?!
    
    —Andrea basta, Dora no...
    
    Su padre ya no aguantaba, su semen iba a salir expulsado en cualquier momento. Dora lo sintió y comenzó a masturbarlo mirándolo fijamente.
    
    —¡Dame mi lechita papi!
    
    —Mójale la cara, anda salpica su carita —le decía Andrea
    
    —¡Dame mi leche papiii! Dámela, lléname la cara de semen, quiero tragarme los dámela siii papi!
    
    Todos estaban esperando el momento, miraban como se retorcía en su silla tratando de evitar su eyaculación. Pero fue imposible y un chorro largo y espeso recorrió la cara de Dora que ya solo podía ver con un ojo pero mantenía la mirada en si padre. El segundo chocó en su nariz y ajo por ambos lados de sus labios.
    
    —Que rica lechita papi, me mojaste toda la cara, mira como me está escurriendo.
    
    Efectivamente, su padre veía como al hablar su semen se metía en su boca, creaba un efecto viscoso entre sus labios. Un par de chorros más se quedaron en las manos de Andrea que seguía masturbándolo con fuerza, luego Andrea ...
    ... chupo la punta, recogiendo en su boca los restos de semen.
    
    Gerardo hablo claro con todos, lo de ahí no saldría a ninguna parte y en ninguna platica. Todos sabían que hablaba en serio. Mientras desataban a su padre, Dora y Andrea seguían besándose, compartiendo el semen de su padre, quien tomo su ropa y salió sin decir una palabra.
    
    —Yo digo que en el fondo le gusto —dijo Gerardo sonriendo.
    
    —Ambas se vistieron y así sin limpiarse salieron de ahí. Iban tan cachondas que poco les importó que las vieran así, incluso era una de sus fantasías. La gente en el transporte las miraba mientras ellas reían como niñas traviesas.
    
    Pasaron días sin dirigirse la palabra, solo un "ya está el desayuno" o "buenos días" fue hasta el fin de semana que su padre entro a su cuarto jalo las cobijas.
    
    —Con restricción de horario y muchas medidas sanitarias, pero ya podemos abrir el bar.
    
    Dora salto de alegría y lo abrazo, ambos se sentían extraños. Aun así durante el día con ayuda de Andrea limpiaron y dejaron impecable el lugar. Por la tarde ya tenían a su primer cliente. Se había corrido un rumbos y en unas horas el lugar estaba lleno. Sus uniformes seguían luciendo espectaculares, sus culos redondos captaban las miradas y sus bolsillos las propinas. Muchas manos tocaron sus nalgas sin ningún tipo de queja. Al final del día, exhaustos contaban el dinero. Su padre recibió un sin fin de propuestas por aquellas chicas. El chapoteo como pudo con un nudo en la garganta les platico a ambas que ...