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Mi hermana con mi esposo, yo con su hijo
Fecha: 28/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... delicadeza mi par de duras y grandes tetas erizadas cual firmes montañas. No lo podía creer, pero me estaba excitando como nunca, sintiendo como me acariciaba con extremo placer, balanceando mis erectos pezones claros, al paso de sus palmas aún húmedas. Poco a poco mi respiración se agitaba, sintiendo como mi vagina se inflamaba deseosa de ser atendida por aquellas manos que se restregaban en mis pechos con cada vez más firmeza y descaro, pero sobre todo más placer. Estaba fascinada al sentir finalmente aquellas caricias de mi sobrino, quien realmente me deseaba, disfrutando de mi trabajado y cuidado cuerpo tonificado de pies a cabeza. Para ese punto yo ya estaba completamente perdida en sus caricias, estaba a su merced, cuando lentamente se acercaba a mi vientre bajo rozando un poco bajo mi bikini. No me importaba, bien le hubiese dejado llegar tan lejos como quisiese, pero en ese momento su mamá le llamaba para que entrara a la casa. Aquello me enfado mucho, realmente me hizo enojar, pero al mismo tiempo me dio tanta risa que rápidamente se me bajo el enfado. Saber que mi hermana había bebido de su propio amargo brebaje, me hizo sentir muy bien. Seguramente había sorprendido a su hijo manoseándome como ella lo hacía con mi esposo y por eso le había llamado a entrar. ¿Quién era ella para reclamarme si lo hacía con mi esposo frente a mí, en mi casa? Si no le parecía que estuviese seduciendo a su hijo, bien podría largarse de mi casa. Me dio mucho gusto hacerla ...
... sentir mal. -Espera. -Le dije a mi sobrino, al abrir los ojos y percatarme de su tremenda erección que se cargaba bajo su bermudas. El muy tonto estaba a punto de largarse con su madre con toda la polla parada. Quise decírselo pero estaba tan caliente que mejor se lo agarré. Le sujeté firmemente su pene con mi mano y le sonreí sin decir palabra. Enseguida volteé a ver si su madre nos veía. Quería que así fuese, pero no, no se veía por ningún lado, seguramente estaría con mi marido en la sala. Desgraciada, tenía el descaro de hacerlo con mi marido pero no me dejaría a solas con su hijo. Enfurecí, y entonces le saqué todo el largo palo que se cargaba y se la jalé. Solo fue un poco para acercarlo, como se arrima un banco para sentarse en ella. Confieso que pensaba darle una buena chupada, pero apenas lo zarandeé estrujándolo con fuerza y lo hice eyacular ahí mismo, justo a un costado de mi silla. Sentía que nada me salía bien, pero me gustó, mucho. Me gustó darle placer a mi sobrino más allá de lo visual. Me gradó cómo me trató, cómo me tocó y masajeó, pero lo que más me había gustado era haberme vengado de mi hermana con su propio hijo. Desde ese día estaba insoportable, la tención había aumentado, todos éramos cómplices de algo, era algo así como la casa del pecado, pero nadie se atrevería a reclamar pues todos teníamos algo que confesar. Y lo sabíamos; mi hermana estaba furiosa, y no se atrevía a dejarme a solas con su pupilo. Sí, seguro, su inocente criatura. Pero ...