1. Mi hermana con mi esposo, yo con su hijo


    Fecha: 28/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos

    ... la piscina, fingiendo que nadaba. Simplemente suspiré e intenté no pensar en él, no quería que nada me arrebatara aunque fuese ese pequeño momento de parsimonia.
    
    Pero entonces volteé a la ventana de la cocina que daba justo al traspatio, y miré a mi hermana coqueteando con mi esposo, tomados de la mano y sonriendo como si yo no existiera.
    
    Eso me hizo sentir terrible, tenía muchas ganas de llorar; me sentía como una cualquiera, como una vieja amargada y sin gracia. Pero entonces apareció mi sobrino quien no me quitaba la vista un solo segundo y ahí cambié para siempre.
    
    Ahí comprendí que el problema no era yo. Sin duda aún era seductora, aún era una bella mujer que levantaba pasiones, y la muestra estaba justo frente a mí. Cuanto menos era atractiva para mi sobrino, quien dicho sea de paso no estaba nada mal, era atlético, fornido, rubio, alto y sin camisa se le marcaban sus pectorales y unas perfectas abdominales de acero. No lo voy a negar me puso un poco caliente.
    
    Me concentraría en él, ahora sería yo a la que le tocaba seducir. Así, seguí untándome la crema protectora con más sensualidad, coqueteándole; comenzando a masajearme mis pies de uñas pintadas con esmalte color durazno brillante, seguí con mis pantorrillas, mis piernas, mis nalgas, mi ancha cadera y mi esbelta cintura, mi abdomen plano, y al llegar a mis pechos me atreví a untarme el bloqueador por debajo de mi bikini masajeándome mis tetas con extremo placer ante la atónita mirada de mi sobrino ...
    ... quien no podía creer lo que miraba.
    
    Pero quería más, si mi esposo estaba gozando con su madre, ¿yo por qué no lo haría con su hijo? Entonces le lancé la oferta preguntándole si podría untarme la crema en la espalda. Un clásico. De inmediato el mocoso salió de la piscina apresurado, tropezándose con mucha gracia, mientras yo terminaba de cubrirme mis manos, brazos, hombros y cara, antes de darle la botella a mi sobrino para que hiciese lo suyo.
    
    Enseguida, me recosté boca abajo, desabrochadme el traje para que pudiese tocarme con toda libertad. No tardo nada en comenzar a untarme la crema con de un dulce e inocente masaje. No lo hacía nada mal. Me dejé consentir y relajé mi cuerpo sintiendo las tiernas caricias de sus manos tocando con descaro toda mi espalda, gozando al fin del banquete que por días se había estado saboreando. Me gustó mucho.
    
    Aquella sensación de sentir por fin a un hombre al que le gustaba, un hombre joven que me disfrutaba, que me quería y deseaba, me hacía sentir de nuevo como mujer, de nuevo me sentía viva, atractiva y más jovial.
    
    Queriendo aprovecharlo, me di media vuelta para quedar frente a él y me quité la parte de arriba de mi traje, sin abrir los ojos ni decir nada, dejando mis grandes senos al descubierto, ante él y para él.
    
    Por un momento no sentí nada, seguramente mi sobrino había quedado atónito ante aquella acción, pero no me importó, no hice reacción alguna. Cuando sentía por fin sus manos fornidas pero delicadas acariciando con ...
«1234...15»