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Mi hermana con mi esposo, yo con su hijo
Fecha: 28/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... responderme. Le tomé su enrojecido pene húmedo frente a mí, y bajeándome un poco la tanga me puse su pene con cautela acomodándolo entre mi ropa íntima y mi sudada vagina caliente. Le Mire seriamente a sus ojos claros, quien a su vez no podía dejar de mirar su pene entrelazado con el elástico de mi prenda interior y mi vagina. Entonces le ordené que eyaculara en mi tanga. En un principio no dijo nada, pero pocos segundos después lograba reaccionar para comenzar a masturbarse frente a mí, doblando un poco las rodillas para compensar la diferencia de estaturas. Me sentía como una prostituta. Pero me encantaba. Mirar a mi sobrino estrangularse su dura tranca bajo mi vagina hasta hacerse eyacular sobre los estrechos pliegues de mi tanga de hilo azul profundo, llenándola del viscoso liquido blanco sin que yo hiciese absolutamente nada, fue una de las experiencias más excitantes que he tenido en toda mi vida. Una vez depositando con extremo cuidado toda su eyaculación en mi ropa interior, me sacó el pene de mi entre pierna. Enseguida me acomodé mi tanga como si la fuese a usar por primera vez en el día, metiéndomela bien adentro de mis nalgas, cuadrándome la parte delantera en mis labios, embarrándome todo su pegajoso y caliente semen en mi húmedo coño, para finalmente subirme mis leggings ajustados. Ese día me quedé con mis bragas manchadas hasta irme a bañar, antes de salir al trabajo acompañada por mi sobrino, quien esta vez sí iría a la escuela. Al pobre chico no le ...
... quedó más opción que regresar a la universidad después de reprenderle. En verdad me preocupaba porque no descuidara sus estudios. Que puedo decir, me salió mi instinto de madre. Por puro placer Nadie sospecharía de nada, era seguro que aquella experiencia quedaría entre nosotros dos. Pero todo cambiaría muy pronto, y es que su madre no me dejaba un segundo a solas con su hijo, nada tonta, sospechaba lo que sucedía. Ni modo, yo también sabía lo que pasaba con mi esposo y no decía nada. Fue otro sábado cuando llegaba por eso de las dos de la tarde de mi trabajo, encontrándome con mi marido y mi hermana. Si, otra vez. Ahora, nadando en la piscina, en mi lugar favorito de la casa, en esa tarde maravillosa de cielo azul. Me puse tan furiosa que me subí a mi alcoba para espiarlos por la ventana. Reían como estúpidos, la zorra de mi hermana se le insinuaba con descaro para que mi marido la manoseara por debajo del agua. A ella le encantaba. Yo estaba colérica, quería matarlos ahí mismo, pero entonces recordé que su hijo estaría en la habitación de junto. Si, por fin después de mucho tiempo su madre lo había despistado por andar de caliente. Seguramente ni se habían enterado de que había regresado ya. Entonces puse manos a la obra, o todo el cuerpo, en este caso. Abrí mi armario, y saqué la lencería más sensual y erótica que tenía. Ni más ni menos que un traje de una sola pieza negra con encajes y trasparencias. Sin pensármelo, me desnudé, me lo puse, me entallé un ...