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Me rompen el culo en el puerto de Montevideo
Fecha: 05/04/2023, Categorías: Gays Autor: danisampedro91, Fuente: CuentoRelatos
... si de un manjar se tratara. Mientras yo estaba aferrado al cipote del milico chupándoselo, el estibador que no había parado de manosearme el culo, abriéndome las piernas, separó los cachetes de mi culo, pasó sus dedos desde mis bolas, pasó por el perineo parándose en la entrada de mi agujerito, presionó con uno de sus dedos haciendo que mi esfínter cediera, metiendo todo el dedo en mi culo. ¡Ohhh! Exclamé a la vez que daba un respingo y mi cuerpo se estremecía al notar como aquel dedo profanaba mi culo. Tranquilo españolito, dijo el estibador mientras movía su dedo haciendo que mi esfínter se fuese dilatando. Después de hurgar con sus dedos en mis entrañas y hacer que mi esfínter se dilatase, quitó sus dedos, enterrándome su lengua en él. ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí estremeciéndome al notar aquella lengua hurgando y lamiendo mi rosadito agujero. Que hijo de puta, que lengua tenía, como lamía y chupaba el cabrón. Me abría de piernas todo lo que podía, notando como aquella lengua saboreaba y lubricaba mi hoyito, mientras yo tragaba y acariciaba la polla que por primera vez me iba a sodomizar en Montevideo. Aquella noche me iban a garchar estando completamente desnudo sobre el andén del puerto, prácticamente estando al aire libre y siendo exhibido a cualquiera que pasara por allí. A poco que fuera avanzando el día, y la claridad fuese reinando, cualquiera que pasara por allí, incluso desde los mismísimos barcos que había fondeados o amarrados, podrían ver como me tenían ...
... desnudo tanto a mí como al otro joven al que ya estaban sodomizando. Y así era como tenían al delgado y joven estibador, el otro milico y uno de sus compañeros. Le estaban dando por el culo mientras él, le chupaba la polla a otro de sus compañeros. Estaba viendo la follada al joven, cuando sacándome la polla de la boca el milico, me hizo incorporar dándome la vuelta, quedando ahora mirando para aquel cachas de estibador que me había comido y lubricado el ojete, me quedé apoyado sobre él, mientras el milico me abría de piernas, colocaba su polla en la entrada a mi ano, y sujetándome por las caderas, me daba una envestida, enterrándome prácticamente toda su virilidad dentro mía. ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí apoyándome en el pecho del estibador, al sentir como aquella polla del milico, entraba en mí, haciéndome suyo. ¡Ohhh que culo! ¡ooohhh! Que calentito y suave, ¡ummm! Que rico se siente, gritaba el milico enterrándome todo su nabo en lo más profundo de mis entrañas, dejándome ensartado en su cipote hasta los mismísimos cojones. Dios, que hijo de puta, me había abierto el culo metiendo toda su verga en mí, de una sola estocada. Notaba sus pelotas pegadas a la entrada de mi ano, y sus bellos púbicos y pelvis pegadas a mi culo, mientras el milico movía sus piernas a la vez que tiraba de mis caderas hacia él, enterrándome aún más su polla en mí. Impulsaba su pelvis queriendo ensartarme aún más, pero aquello era imposible, sus pelotas ya las tenía pegadas a la entrada de mi culo, ...