1. Llena eres de gracia


    Fecha: 08/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: Angieyfanny, Fuente: CuentoRelatos

    ... esperando poder compartir la calidez de esa vagina hasta dejarla seca - Quieres recibir al Espíritu Santo de su parte?! Quieres sentir una Fe más grande que llegue al fondo de ti?!
    
    -Ahhh! Más grande que la suya?! Si! Si quiero! Pártanme! Ahh! Ahhh! Hagan pedazos a la puta que llevo dentro! - gritaba desaforada sabiendo que sólo iba a ser un objeto de masturbación para dos hombres benditos - Quiero que me llenen del Espíritu Santo a través de la potencia de su Fé! Ah! Ah! Ayyy!
    
    -Si la lujuria dentro de ti no fuera tan grande podría hacerme cargo yo sólo, el problema es que eres demasiado puta, me quema cada vez que intento llegar al fondo de tu alma - decía el párroco sintiendo su orgasmo acercarse en medio de aquella monta - no te preocupes, hija mía, yo y el padre Alberto estaremos detrás de ti siempre que lo necesites
    
    -Padre! Padre! Ay! No deje de empujar hasta que haya llegado! No pare! -Valeria chillaba y se retorcía cómo ramera ante las embestidas de aquel hombre en sotana. Este hombre perforaba no sólo su vagina, también su alma - Dios mío! ...
    ... Siento que ya no me puedo sostener! Ahhh!...
    
    -Bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! - decía el padre en medio del trance que viene con la eyaculación - Te bendigo, hija mía! Te bendigo!
    
    -Ya démelo! Sáquelo hasta el fondo de mi! Ay!!... No tenga misericordia de esta ramera pecadora! - le pedía a gritos sabiendo por encuentros previos que al padre le faltaba poco para llenarla de caliente semen - Suéltelo hasta el fondo! Se lo suplico! Ya sáquelo!
    
    -Ahhh! Ahhh! Recibe mi bendición! Ahhh! Ahh! - gritaba el cura mientras se aferraba a esas nalgas de manera desesperada, manteniendo su virilidad lo más profundo. El padre no dejó de estrujar esas carnes hasta que se había vaciado
    
    -Padre!... Cada vez llega más adentro… - decía esa mujer entre chillidos - usted es un hombre bendito… no soy digna de su virilidad…
    
    -Lo serás, hablaré con el padre Alberto y juntos te empujaremos con toda nuestra fuerza hacia la gloria - le prometía el párroco extrayendo su hombría de las entrañas mojadas por la blanca bendición que le acaba de dar. 
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