1. La historia de Lucía


    Fecha: 10/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: Sasori12e, Fuente: CuentoRelatos

    ... cambiarme. Yo contenta le hice caso y me fui a los camarines. Luego de ducharme saliendo de las regaderas envuelta en mi toalla cuando me di cuenta que alguien estaba espiándome desde detrás de unos casilleros; lo note gracias a la figura que formaba su sombra en las rendijas de su escondite. Me puse nerviosa y me sentía sin saber que hacer, al cabo de unos minutos me calme y deduje que el voyerista debía ser el conserje de la escuela, al cual me había topado antes de entrar a los camarines.
    
    El conserje era un hombre no muy viejo de unos 50 años; muy moreno de 1.80 de estatura conocido en la escuela como el cojo Juan ya que al parecer tenía una pierna más corta, lo que le provocaba una leve cojera al caminar. De pronto empecé a sentir esa sensación entre mis piernas al saberme espiada por un degenerado que seguramente ansiaba verme desnuda. Esta sensación me descontrolaba y hacia que olvidara todos mis temores; ya era consciente que me gustaban los hombres asquerosos que quisieran aprovecharse de mi y gracias a ellos había experimentado las sensaciones más placenteras de mi vida, por lo que decidí dejarme llevar por mis deseos y darle algo para que disfrutara ese maldito fisgón (disculpen el vocabulario, pero me excita insultarlos, me hace sentir ultrajada).
    
    Con esta decisión me pare lenta y sensualmente mientras me quitaba la toalla. Luego me incline a buscar una crema en mi bolso parando mi trasero para que el fisgón lo observara a gusto mientras simulaba no ...
    ... encontrar lo que buscaba; al cabo de un rato deje de menear mi trasero y empecé a echarme crema en las tetas totalmente descubiertas; las apretaba y pellizcaba a gusto, lo que provoco que me excitara más todavía. Seguía aplicándome crema en el cuerpo, esta vez bajando por mi cintura, llegando a mis piernas y repasando de una manera muy coqueta mi trasero. Luego, producto del placer, olvide al desgraciado que me espiaba y me dedique exclusivamente a darme placer con mis caricias, haciéndome terminar con una mano en mi zorrita y la otra con un dedo metido en mi trasero. Volví a mirar los casilleros, pero la sombra ya no estaba.
    
    Luego de vestirme me dirigía al patio, donde la señorita Vivian daba la segunda con la clase, y me senté a observar. Al paso de un rato vi como desde la ventana de la oficina del director, estaban este y el cojo Juan mirando detenidamente a la profesora que destacaba todas sus partes por sus transpiradas y apretadas prendas de gimnasia; en un principio no me extraño ya que la profe tiene un lindo físico esculpido por el ejercicio, creando unas fabulosas curvas entre sus piernas, trasero, cintura y pechos. Pero después me acorde de los rumores, que corrían por la escuela, de lo deseoso que estaba el director con ponerle las manos encima a la profe Vivian. Esto no me extraño cuando lo oí ya que es conocida la fama de caliente del director, incluso se rumoreaba que, pese a su mala apariencia de gordo asqueroso y los años que lleva encima, este viejo se habría ...
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