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Teresa la madura
Fecha: 10/04/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
María Teresa, una señora que conocí apenas el año pasado, lo que tenía ella era un tremendo trasero y unas piernas que dios, ya a sus 46 años con dos hijos en la universidad, parecía estar en las ultimas, pero en realidad era una chispa andante. Desde el primer día que la vi la verdad me dieron ganas de cogérmela, pero bueno era solo ganas, poco a poco me fui volviendo su amigo, hasta que ambos salíamos a comer y hablábamos de problemas del uno y del otro. Una ocasión me dijo que, si la acompañaba a una fiesta, ya que su pareja no iba poder, la verdad como Lety ya tenía planes acepte la invitación. Al llegar por ella casi me infarto al verla con un minivestido negro entallado, con unas medias color negro que resaltaban su tremendo par de piernas, un escote que pronunciaba sus senos, jamás pensé que ella estuviera tan rica, Tere noto mis miradas y solo sonrió diciéndome si jamás había visto a una mujer de verdad, ¡sabía que la deseaba por eso era altanera conmigo! T: ¿Qué te pasa, nunca habías visto a una mujer con mini vestido? L: ¡Como tú, no! T: ¡Jajá, ya mejor vámonos rey! L: ¡Como digas nena! Llegaos a la fiesta, era una reunión de ex compañeros, la pasábamos muy bien, el baile, la plática, los coqueteos, todos los invitados que la conocían le decían que hacíamos bonita pareja, los dos solo sonreíamos y nos abrazábamos como muestra de que estábamos de acuerdo. Ya entrada la noche y con un poco de alcohol, ella se volvió más cariñosa, me ...
... abrazaba y me besaba la mejilla y el cuello, al principio me sentí extraño, pensé que me verían mal, pero Teresa logro que poco a poco me fuera soltando y cayendo en su seducción. Empecé a besarla metiendo mi lengua en su boca, mis manos acariciaban su espalda bajando lentamente a su enorme trasero el cual apretaba fuerte para sentir la dureza del mismo, ¡luego bajé para sentir ese tremendo par de piernas que tanto me habían enloquecido! L: ¡Estas buenísima, te tengo muchas ganas! T: Y yo a ti, ¡no sabes cómo me gustas! L: ¡Vámonos a un hotel! T: ¡No, ya no aguanto, mejor busquemos un lugar por aquí! La hembra salió muy caliente, sus ganas de sentirme y tenerme dentro de ella eran notorias, caminamos a adentro de la casa y encontramos un cuarto abierto, al parecer era de la muchacha de servicio, nos metimos y empezamos con el juego de seducción, besos y caricias mientras nuestras ropas caían al piso. Tere se quedó solo con sus medias y sus ligeros, yo ya totalmente desnudo le pedí empezáramos con un 69, ella subió a mi cara para dejarme su vagina con pelitos en mi cara, la verdad había pasado tiempo de que no veía una vagina con pelos, eso me excito mucho, estaba rasurada tipo corte militar, le empecé a lamer su concha con suavidad, mientras tanto ella con su mano acariciaba y llevaba mi verga a su boca! T: ¡Luis, que rica verga! L: ¡Mamacita tu estas buenísima! T: ¡Que rico sabor, la devorare toda! L: Hazlo, ¡es para ti corazón! ¡Me daba un ...