-
Mis cambios
Fecha: 11/04/2023, Categorías: Gays Autor: Alberto 2626, Fuente: CuentoRelatos
Toda esta historia empezó cuando, de la noche a la mañana y por motivos que no llegué a entender, ni vale la pena recordar, la relación que tenía desde hacía ya algunos años con un chico, se rompió. Yo estaba realmente enamorado de este chico, pero al parecer, el sentimiento no era mutuo por lo que me sentí muy decepcionado. Mis familiares y amigos me apoyaban y me decían que no valía la pena sentirse así por alguien que no lo merecía, pero yo, no era capaz de olvidarlo tan rápidamente. Pasaron las semanas y esa decepción, se convirtió en tristeza y la tristeza en rabia por sentir que había vivido una mentira durante mucho tiempo. Aproximadamente un mes después de aquello, decidí que tenía que pasar página y entretenerme de alguna forma, así que me apunté en un gimnasio para ganar un poco de volumen y musculatura ya que, por aquella época, yo era extremadamente delgado, mido 1,80 m y pesaba 50 kg. Y así empezaron mis cambios, iba al gimnasio cada día, por lo que no tardé mucho en empezar a notar los primeros resultados. Allí veía gente de todas las edades, hombres, mujeres, cuerpos de todo tipo… Pero yo me limitaba a ponerme unos cascos para escuchar música mientras hacía mis ejercicios e irme sin hablar con nadie. Los cambios empezaban a ser más que físicos ya que yo, antes de aquello, solía ser más hablador y relacionarme con los demás, pero en ese momento, simplemente no me apetecía. Poco a poco mi cuerpo iba modelándose y pasado un tiempo, ya notaba ...
... como tanto chicos como chicas se empezaban a fijar más en mí, sólo que ahora sentía que era yo el que podía rechazar a la gente y no al revés como ya me había pasado con anterioridad simplemente por el físico, lo que me empezó a convertir en una persona más antipática, fría, cortante, borde en definitiva y quizás algo egocéntrica también. Un día, mientras entrenaba se me acercó un chico, me saludó sonriente y me dijo: - Se te ha caído esto. Sujetando en su mano una toalla mía que al parecer se había caído al suelo y no me había dado cuenta. En otro momento de mi vida, yo le hubiera devuelto la sonrisa y le hubiera agradecido el detalle, pero en ese momento, simplemente lo miré manteniéndome serio y le dije un "gracias" de mala gana. Yo ya había visto con anterioridad a este chico por allí pero no habíamos hablado nada, parecía ser extranjero por su tono de piel blanco como la nieve y sus ojos azules. El chico se presentó y me dijo que se llamaba Sven, hablaba bastante bien español, pero con un fuerte acento extranjero. Yo también me presenté diciéndole mi nombre: - Alberto. Él, se puso a correr en una cinta cerca de mí y aproveché para preguntarle de dónde era simplemente por curiosidad, me dijo que era noruego, pero ahora vivía en España, después no volví a preguntarle nada más y, si él me decía algo, mis respuestas eran escuetas, con monosílabos y sin mucho interés. Al terminar la sesión de entrenamiento, simplemente me fui sin decir nada, como hacía ...