1. Yo Rosa, Sugar Baby para sobrevivir


    Fecha: 12/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: Joan Meliani, Fuente: CuentoRelatos

    ... juego erótico, me trabajó bien el cuello, los pechos, y descendió hacia mi sexo, yo, abierta de piernas y él pasándome la lengua, encendiendo cada vez más mi placer, y mis deseos de gritar.
    
    Esbocé un suave jadeo de placer, y me penetró. Noté como eyaculaba en mi interior y ambos llegamos al orgasmo. Un poco más tarde, tras descansar abrazados, besándonos, fui yo la que tomé la iniciativa y me acerqué su miembro a mi boca y la empecé a succionar, le arranqué otro orgasmo y una frase que me sonó a cumplido. "Eres una gran folladora, Rosa, eres una gran folladora:"
    
    Eran las 12,30 del mediodía, los dos estábamos aún enroscados en la cama, cuando miré el móvil y vi un wasap de mi hija, "Mamá cuando puedas llama, no pasa nada, pero quiero comentarte algo".
    
    Así que al irnos levantando y Luis, preparó unas bebidas del mini bar, yo con el pretexto de ir al baño la llamé. "Que pasa hija" "Nada mamá, que he encontrado entre tus ropas unos conjuntos muy especiales que no había visto nunca, ya me entiendes… todo bien. Bueno nada nos vemos por la noche.".
    
    "Si hija ahora tengo una reunión" acerté a decir. "Luego nos vemos.". Pensé en la llamada y que mi hija habría abierto las bolsas de la ropa más extremada que acababa de comprarme, era evidente que no era para ir a la oficina y que yo no usaba este tipo de lencería, así que no le costaría mucho adivinar a que me dedicaba. Me sobrepuse. Y estuve charlando amigablemente y de manera cariñosa con mi interlocutor. Decidimos ir a comer. Le sugerí un restaurante discreto de la parte alta, pero, él ya tenía sus planes y fuimos a la Barceloneta. Una buena comida, y hacia los postres él me entregó un sobre cerrado, diciendo "tu asignación, espero que sigamos haciendo negocios juntos, me ha encantado".
    
    Concluyó la tarde sin mayores hechos, él tenía que regresar a Madrid, y a mí me urgía tener una charla con mis hijas. Al fin y al cabo tenían derecho a saber cómo se ganaba el pan su madre.
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