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Shauna y su gemela
Fecha: 13/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Tras una noche inolvidable con toda la familia, el amanecer del domingo no lo fue menos. Lucía y Jessy se habían quedado a dormir conmigo y no recuerdo el momento exacto en que nos quedamos dormidos, pero os aseguro que fue muy tarde y por auténtico agotamiento. Me desperté con la polla metida en la boca de Lucía, que al tiempo me acariciaba los huevos. Jessy que estaba a mi lado con su codo apoyado en la cama y mirándome, al verme abrir los ojos me sonrió y me dio uno de esos besos dulces que solo ella sabe dar, y que hizo que me excitase, incluso más que la mamada que su hermana me estaba haciendo. Mi polla alcanzó su esplendor en unos pocos segundos, pero yo no podía parar de besar a Jessy. Esta niña me volvía loco. Su pasión y su dulzura me tenían enganchado de un modo casi hipnótico. Mientras mi mente y todos mis sentidos seguían centrados en el beso y las caricias que Jessy y yo nos estábamos dando, Lucía se subió encima, y sin dilación, se metió entera mi polla. Apoyó sus manos en mi pecho y me empezó a follar con un desenfreno casi impropio después de haber estado follando toda la noche hasta después de las 6 de la mañana. Es verdad que entre su madre, su hermana y ella, a lo mejor no habían tocado a demasiado, pero tras mis dos primeros orgasmos, el tercero me suele resultar inalcanzable y eso me había permitido follarlas a las tres repetidas veces y aguantar bien toda la noche. Aún así, Lucía nunca tenía suficiente, y me estaba follando con una violencia ...
... que dejaba bien claro que lo que quería era correrse cuanto antes. Y efectivamente, tras unos minutos follándome a ese ritmo, y con mis manos sobándole sus enormes tetas, convulsionó y se retorció sobre mí, mientras se corría sonoramente. Entonces Jessy le dio un suave beso en los labios y le pidió que se quitase, que ella también quería su polvo mañanero. Y con Lucía recién bajada, aún con sus flujos impregnando mi polla, Jessy se la ensartó, y empezó a follarme mucho más a su estilo. Su follada era pausada, rítmica, mirándome a los ojos, sintiendo cada movimiento, cada milímetro de roce, de penetración, cada respiración era pasión. Le pedí que me besara, y se tumbó sobre mí, y totalmente pegado su cuerpo a mío, nos fundimos en un beso interminable mientras elevaba y bajaba sus caderas sobre mi polla, haciendo que mi polla casi saliese por completo. En esa postura, y besándome de esa manera, y después de la follada que me había dado Lucía, yo sentía que no iba a aguantar mucho, así que le pedí que se corriese pronto, porque no iba a poder alargarlo mucho más, y ella me pidió que esta vez me corriese dentro. Aquello me confundía porque ella no tomaba nada, y era demasiado peligroso, pero su coñito empezaba a contraerse y eso era el síntoma evidente de que se empezaba a correr. Si una cosa era clara es que ahora mismo ella ya no pensaba parar ni sacarse mi polla hasta haber terminado su orgasmo, así que hice lo imposible por aguantar sus contracciones alrededor de mi ...