1. Ledy y sus ojos color miel


    Fecha: 13/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Andrés Marco, Fuente: CuentoRelatos

    La universidad se ha vuelto tan pesada para mi hermana, que hace algunos días mientras desayunábamos me pidió ayuda para editar un vídeo, ella deseaba apoyarse de mis conocimientos sobre producción audiovisual, ya que en una de sus materias debía elaborar algo similar a un anuncio de publicidad. Ella estudia mercadotecnia, yo estudié una licenciatura en artes gráficas, pero ahora me encuentro estudiando una especialidad en relaciones públicas, ambos vivimos con nuestra madre, y con nuestro padre "supuestamente", bueno, quizá lo correcto sea decir que él nos visita cada que su trabajo le permite.
    
    Mi hermana Ledy o "Ly" para sus amigos y familiares, es una hermosa chica de 22 años, alegre y complaciente, con una constelación de lunares que acogen su blanca piel como la luna, sus ojos atentos aportan tranquilidad al alma, y su cuerpo que cita pensamientos provenientes del lívido, accidentan los paradigmas de la percepción familiar. Ella tiene un par de chispas color miel debajo de sus párpados vivaces, esas luces estrujen la calma dentro del pecho, no lo sé, no sabría decir desde que momento me percaté de tales cosas, pero sé que he dedicado muchas horas en reflexionar a cerca de ella, de lo que provoca, tampoco había averiguado si ella era consciente de todo esto... Hasta ayer.
    
    Ayer comenzamos con la idea del comercial, trataba de solucionar problemas de transporte y movilidad, y debía establecer una campaña de marketing basada en eso, y para ello, comenzamos a charlar de ...
    ... eso y aquello, de esto y lo otro, en fin, el comercial fluía, al parecer la campaña sería todo un éxito.
    
    Después de algunas horas, nuestros estómagos establecerían su propia campaña de comunicación, teníamos tanta hambre, que escuchábamos nuestros gruñidos el uno del otro, nuestro estómago reclamaba alimento. Ly propuso llamar para encargar una pizza, yo prefería algo casero, pero bueno, aprovecharíamos la tardanza con una amena plática que distrajera del proyecto universitario por un rato.
    
    Cerré la pantalla de la portátil y me acomodé en el sofá, ella acomodó su cuerpo de manera que la piel de sus piernas rebasaban el nivel de la costura de su short, y sus curvas se hacían presentes en mis pupilas como algo que estalla, con esos contrastes que generan el juego de luces y sombras en su rostro fino, en las clavículas, en su cuello. Se puso frente a mí, colocó su codo en el respaldo de sofá, y apoyó su cabeza en la palma de su mano, la delgada esclava que lleva luce ese huesito que se asoma de su muñeca. Me encanta como la piel suave de su axila dibuja un surco redondo que recorre su costado e infiere el comienzo y la circunferencia de sus senos.
    
    -Ayer llamó papá -me dice con una sonrisa que cita a la luna en el punto de su cuarto menguante.- un mes más, eso dijo, mencionó algo sobre compradores renuentes -decía mientras acaricia su cabello marrón.
    
    Nuestro padre es algo así como un vendedor de acciones de sociedades anónimas dentro del mercado bursátil, y muy pocas ...
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