1. Una historia en el Metro


    Fecha: 16/04/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Lo cierto es que estaba bastante cansado y mi idea era ir directamente a casa a dormir, pero el destino me deparaba algo mucho más divertido.
    
    Cuando entré al vagón estaba completamente vacío, algo bastante común durante aquellas horas, sobretodo siendo miércoles. Para mi, esa es la mejor hora para ir en el metro puesto que nadie hace ruido ni molesta y siempre hay asientos libres.
    
    Juraría que me quedé dormido las primeras paradas, pero más o menos a mitad de viaje se subió en mi mismo vagón una chica. Mediría poco más de 1.60, rubia, ojos verdes y bastante guapa, pero lo que más destacaba de ella eran dos pechos bastante grandes.
    
    Se sentó delante mío y no paraba de mirarme de reojo cada dos por tres, parecía gustarle desde el primer momento. La verdad es que aunque esté feo que yo lo diga, soy un chico bastante atractivo y suelo gustar bastante, algo que he de agradecer.
    
    La chica llevaba una falda muy corta que aprovechó para atraer mi mirada hacía allí abriendo las piernas. No pude evitar mirar y sonreír, lo cual le animó aún más y se desabrochó un par de botones de la blusa, dejando a la vista sus senos únicamente cubiertos por el sujetador. Ella me devolvió la sonrisa cuando comprobó que bajo mi pantalón empezaba a nacer un bulto.
    
    Di un par de golpes en el asiento de al lado como ordenandole que se sentara ahí. Rápidamente se puso a mi lado y me miró de arriba a abajo mientras se mordía el labio inferior.
    
    Me acerqué a su oído y le susurré: Este va a ser ...
    ... el mejor viaje en metro de tu vida, perra.
    
    Tras estas palabras deslicé mi mano derecha entre sus piernas hasta notar que estaba muy húmeda. Empecé a acariciar su clítoris suavemente, lo cual le hizo empezar a gemir muy bajito. Estaba disfrutando enormemente y no paraba de mojarse mas y mas. Aparte un poco sus bragas y empecé a introducir un dedo en su interior, luego dos y luego tres, para seguidamente aumentar la velocidad. No tardó en tener un orgasmo, y luego otro y otro. Y solo habíamos comenzado.
    
    Bajé mi bragueta y saqué mi pene, verlo le hizo volver a morderse el labio deseosa de probarlo. Le agarré del pelo y dirigí su boca hacia mi polla y la metí entera en el interior de su garganta. Yo guié el movimiento por un rato, pero tuve que parar puesto que estábamos llegando a la última estación. Tuve que guardarme el pene de nuevo, aunque era más que visible el bulto para cualquiera que mirara.
    
    -Aún no hemos acabado, vivo aquí al lado así que sígueme, zorra.
    
    Asintió y empezó a seguirme. No tardamos más de 5 minutos en llegar a mi casa, aproveché el tiempo que subíamos en el ascensor para besarla y tocar todo su cuerpo. Comprobé que no había dejado de estar húmeda ni un solo momento.
    
    En cuanto cerré la puerta de casa le empecé a desnudar rápido y de manera salvaje. Hice que se tumbara en el sofá y empecé a besarle los labios, luego el cuello, bajé a los pezones y seguí poco a poco hasta llegar a sus otros labios. Combiné movimientos de lengua suaves con otros ...
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