1. Nada y todo querida sobrina


    Fecha: 17/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    ... para, para que me follara.
    
    Todavía sintiendo el orgasmo mi tío empezó a penetrarme con su polla, entrando y saliendo de mí como surfeando en un mar embravecido, con olas de placer que van y vienen, los gritos continuos y ahora entendía a Nadia cuando chillaba, ahora entendía lo que sentía cuando mi tío se la follaba, su polla me estaba llenando, llegando y golpeando mis paredes uterinas, era una polla enorme, dura y muy, muy suave, mi tío no dejaba de empujarme, de subirme con cada penetración, sentía como mi cuerpo una vez más me abandonaba, como mis ojos se cerraban, como mis manos se aferraban a su cuerpo, arañándole la espalda, mi cabeza a un lado y a otro, mi espalda se empezaba a arquear de un nuevo orgasmo más intenso si cabe que el anterior, con unas penetraciones profundas mi tío también llegaba a su orgasmo, llenándome la vagina con su semen, tan dentro de mí, que era arrastrado por mi flujo hasta el exterior de mi vagina.
    
    - Sí, sí, fóllame, fóllame.
    
    - Aahh!! Sí... sobrina si aahh!!
    
    - Joder, joder así, así
    
    - Sigue metiéndola tío, sigue aahh!! Por dios así, así mmm… Si
    
    Los dos caímos rendidos, sudorosos, besándonos y riéndonos, estábamos los dos felices, mi tío me había hecho el amor, yo me sentía como en una nube después de haber follado con él, su polla seguía dentro de mi cuerpo, entrando y ...
    ... saliendo despacio, dejando salir su semen y mi flujo por mi vagina y resbalando hacia mi ano, sus manos acariciaban mi cara, su cuerpo sobre el mío presionando mis pechos, su cadera no paraba de moverse metiendo y sacando su polla y el semblante de la cara volvió a cambiarnos, de las rizas y besos pasaron a las miradas nuevamente apasionadas, a los gemidos cuando notaba como su polla se iba hinchando y haciendo cada vez más grande dentro de mi vagina.
    
    No tardamos en volver a follar, nuevas posturas, nuevos orgasmos, un día con su tarde haciendo el amor, duchándonos y arreglándonos para salir a cenar y volviendo pronto a casa porque no podíamos aguantar más, teníamos que volver a follar.
    
    Lo que la familia supo fue que el negocio salió adelante, pero se torció teniendo que quedarnos durante tres semanas más, él lo que a nosotros respecta fueron tres semanas, 21 días con sus noches para hacer el amor, no salíamos de la finca, no salíamos de la piscina, la cama fue nuestra gran aliada, noches interminables haciendo el amor
    
    Cuando llegamos nuevamente a Valencia, supe lo que quiso decir mi tío con aquello de nada y todo, todo lo tuvimos allí en Ibiza en aquella villa que no volvería a pisar y nada porque desde que llegamos todo se enfrió, como él decía no podía ser y yo lo entendía aunque me hubiera enamorado de él. 
«12345»