1. La vi crecer (Capítulo 5): Final


    Fecha: 19/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... despertara de nuevo, usé mis manos.
    
    Mis dedos se enterraron en su sexo empapado, mientras con la otra mano masajeaba sus tetas.
    
    De repente Lelu estiró la mano hasta la mesita de luz, y agarró el celular.
    
    —¿qué hacés? —pregunté.
    
    —Me olvidé de que tengo que mandar un mensaje, pero no pares —contestó.
    
    Le metí los dedos más profundamente. Acerqué mi cara y lamí el clítoris mientras seguía enterrando mis falanges. Lelu terminó de escribir y dejó el celular en la mesita.
    
    —Era para mamá —dijo, sin que yo se lo preguntara —Me había preguntado si limpié mi cuarto. Recién ahora me acordé de contestarle.
    
    Rió con perversidad.
    
    Me dio miedo su actitud. Pero no era momento de pensar. La tenía frente a mí, abierta de piernas, con su sexo oloroso largando fluidos. Ya estaba al palo de nuevo. Me puse el preservativo, y me la cogí.
    
    XIV
    
    El paraíso no es eterno. Ser el amante de una adolescente como Lelu también tiene sus consecuencias negativas. Pero bien que las valen.
    
    Ayer Carmen tuvo el día libre. A la noche, en nuestro cuarto, me sorprendió con un diminuto vestido negro.
    
    Tenía el pelo suelto, las piernas sensuales desnudas, y olía a flores. La abracé. Acaricié su culo a través de la seda, y la textura se sintió deliciosa.
    
    —Qué linda sorpresa —le dije al oído.
    
    Besé su cuello. Ella me abrazó y acarició mi espalda. Hacía años que no me sentía tan unido a mi mujer.
    
    —Perdoname si estuve tan arisca… es que tenía miedo de estar contagiada, y pegarte a ...
    ... vos el virus —dijo.
    
    Por primera vez en varios días me cuestioné si mis sospechas eran realmente fundadas. Pero era difícil creer que Carmen no había estado haciendo trampa. Más bien me daba la sensación de que había cortado con su amante y quería reconstruir nuestra relación.
    
    Por mí, con eso bastaba. Más aun teniendo en cuenta que lo que yo le hacía era mucho peor.
    
    El vestido le quedaba bien, pero no duró mucho en su cuerpo de modelo retirada. Se lo quité con cuidado. No llevaba nada abajo. Descubrí con sorpresa que estaba depilada.
    
    —Que chica mala… —dije, acariciando su pubis suave.
    
    —¿Te gusta?
    
    Giró, y pellizcó su propio trasero, como invitándome a hacerlo yo mismo. Así lo hice, y luego besé ese culo dulce.
    
    Carmen se puso en pose de perrita. Saqué un preservativo de la mesita de luz. Noté que me había olvidado de reponer dos paquetes que había utilizado con Lelu. El corazón se estremeció. Esperaba que a Carmen no se le ocurriera revisar el cajón. Con sólo dar un vistazo se daría cuenta de la ausencia y empezaría a atar cabos.
    
    Espanté esas ideas de mi cabeza. Me puse el forro. Carmen me esperaba con la cola levantada y las piernas abiertas. Le di un chirlo en el culo, la agarré de las caderas, y comencé con el cadencioso ritmo de los movimientos pélvicos.
    
    Los gemidos de Carmen eran suaves, y morían dentro de la habitación. Yo veía cómo su torso se arqueaba y se movía hacia adelante para luego retroceder y ser cogida una y otra vez en ese movimiento ...
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