1. Mi odiosa hermanastra (Parte 2)


    Fecha: 25/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    Fue muy difícil dormir teniendo a la pendeja de Florencia en mi cuarto. Me había acostumbrado tanto a mi ritual nocturno y mañanero de hacerme la paja, que el hecho de no poder hacerlo porque mi hermanastra estaba dormida tan cerquita, me dio bronca.
    
    Encima la forra ni siquiera se había calentado en pedirme de onda quedarse en mi cuarto. Como dice mamá, no se le puede pedir ropa a Tarzán. De una pendeja arrogante y maleducada como ella, no se podía esperar que pida por favor. Al menos no a mí, a quien consideraba un ser inferior. Pero por lo menos hubiese venido con más humildad.
    
    Ya eran como las dos de la mañana y no podía pegar ojo. Mi pija se había puesto más dura que un tronco. Para colmo, antes de apagar la luz para dormirme, había visto cómo la sábana con que se cubría Florencia, se descorrió por tantos movimientos que hacía mientras dormía. No pude evitar mirarla. La mina era una porquería de persona, pero estaba muy buena. Las piernas eran quizás muy musculosas para mi gusto. Mi hermanita iba al gimnasio de seguido, y las gambas eran más fornidas que las mías. Las nalgas, por otra parte, eran perfectas. Ya de por si la genética la favorecía. Había nacido con unas pompas carnosas y paradas. Y sus largas horas de gimnasio terminaban de perfeccionar lo que la naturaleza había creado.
    
    Desde la última vez que la imagen de ella, sacándose una foto semidesnuda, se había filtrado entre las mujeres que más me calentaban, ya no podía escapar de fantasear con ...
    ... ella.
    
    Mi amigo seguía firme como mástil y duro como acero. Escuché cómo Florencia respiraba profundamente entre sueños. Hacía como media hora que tenía la erección, y no había manera de que mi amigo se ablande. Había leído en alguna parte que tener erecciones por mucho tiempo podía ser peligroso. Así que empecé a acogotar el ganso. Florencia seguía con sus largas exhalaciones. La recordé, de nuevo, en tetas, sentada sobre la pileta del baño. La Imaginé, calladita, como estaba en ese mismo momento, pero no dormida, sino amordazada, y con las manos atadas, totalmente indefensa y a mi disposición.
    
    Qué no daría por tenerla frente a mí, y humillarla, pero de una manera diferente a como ella me humillaba. Hacerla suplicar. Obligarla a que me pida perdón por todos los insultos y agresiones. Luego le arrancaría la ropa a tirones. La dejaría en pelotas y la penetraría por todas sus hendiduras.
    
    Acabé. Saqué de abajo de la almohada algunos papeles de cocina, y me limpié. Después, haciendo el menor ruido posible, para que la pendeja no se despierte, fui hasta el baño para deshacerme de la evidencia incriminatoria.
    
    Después de un rato, al fin, pude dormir.
    
    Pero me desperté más temprano de lo normal ¡A las nueve de la madrugada! Porque Florencia había encendido la luz y empezaba a prepararse.
    
    -¿Hace falta que hagas tanto quilombo? -Le pregunté, bostezando.
    
    Florencia ni se molestó en mirarme. Estaba vestida solo en ropa interior. Estiró su espalada, haciendo fiaca. Era flaquita y ...
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