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Haciendo ejercicio con mi madre
Fecha: 25/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Aldebaran, Fuente: CuentoRelatos
... llegaba a casa estaba tan húmeda que me tumbaba en la cama y me metía dos dedos de lo mojada que estaba. ¿Entiendes? Ahora quiero probar tu polla. Esa polla de veinteañero que no he probado desde que yo también tenía veinte años. Me empezó a chupar la polla hasta que alcanzó la máxima erección. Me dolía de tan dura que estaba. Después de un rato se quitó el sujetador y me hizo una buena cubana con ese par de tetas que había adivinado en el gimnasio. No parecía para nada que fueran operadas. Cuando se cansó de la cubana, me levantó y me llevó al otro lado de su mesa donde había una alfombra. Me tumbó sobre ella, me abrió la camisa, mi corbata y chaqueta estaban en la silla y me bajó el pantalón hasta los tobillos. Ella se quitó las bragas, llevaba el coño depilado del todo salvo por una pequeña línea en el centro. Abrió una especie de cajón oculto del que sacó un condón. Lo abrió con desgana mirándome a la cara y me lo puso. -Hay que ser precavidos, me dijo seria. Se colocó a horcajadas sobre mi, se mojó dos dedos con la lengua y se los pasó por el coño y se la introdujo muy despacio. Comenzó a subir y bajar. El condón se enrolló un poco en su base y yo lo volví a desenrollar hasta abajo. Claudia seguía follándome y acompañaba cada subida y bajada con un ah. -Ah, ah, ah, ah, así, así, sigue follándome, sigue follándome. Pero yo no hacía nada, era ella la que me estaba follando. Yo la miraba hacer y estaba disfrutando mucho la verdad. -¿No ...
... dices nada? ¿No te gusta? ¿No te follo bien? -Si, si que me follas bien, dije. Comencé a gemir por si acaso le daba por abofetearme o algo. Si no había gemido era por miedo a que nos oyeran. Al oírme gemir se animó y aceleró el ritmo de la follada. Si antes me lo hacía recta sobre mi, ahora se inclinó hacia delante como lo haría una pareja de amantes y apoyó sus manos sobre mi pecho. -Ah, ah, ah, Carlos que gusto me das, ah, ah, ah, sentir tu polla dentro es lo mejor que puedo sentir. Como me gusta, como me gusta, imagina como sería que tu madre también sintiera tu polla dentro de ella. Imagínatelo, tu madre, tu madre, te la follas, te la follas, aaaah. ¿A que venía meter a mi madre en esto? No sé, tal vez la pusiera también cachonda a Claudia. Era una pervertida y podía pensar cualquier cosa. Seguimos un rato más. Ahora yo miraba cómo sus tetas subían y bajaban. -¿Te gustan eh? Tócamelas, chúpame los pezones si quieres, se cómo me las mirabas en el gimnasio. No es lo mismo meneártela pensando en ellas que tenerlas aquí delante para ti. Se las cogí y las manoseé, las chupé, chupé sus pezones y para entonces no pude más, estaba a punto de correrme. -Voy a correrme Claudia. -Aguanta un poco más, no te corras aún, yo aún no llego, no llego, no llego. ¡Siii! Si llego, me corro, me corro, ah, ah, ah, ah, Aceleró el sube y baja y me corrí con ganas. -¡Aaaaah Carlooos! ¡Me corrooooo! ¡Qué gustooo! Córrete tu también. Le agarré fuerte las caderas ...