1. Me cogí a mi media hermana en pandemia


    Fecha: 27/04/2023, Categorías: Incesto Autor: KeyargaSama, Fuente: CuentoRelatos

    Micaela, mi media hermana por parte de padre, llegó al pueblo un sábado por la tarde. A mí me tocó ir a recibirla a la terminal de autobuses. Nos saludamos con un fuerte abrazo y con un beso en cada mejilla. Estábamos muy contentos de volver a vernos tan pronto. Meses atrás, hacia el final de las fiestas decembrinas, nos habíamos despedido pensando que pasaría al menos un año antes de que volviésemos a vernos, pero la pandemia por covid 19 lo había cambiado todo.
    
    —Cuando entendieron que la pandemia no terminaría en un futuro cercano, mi mamá y su marido decidieron enviarme para acá, con la abuela Damaris —le dije a mi hermana de camino a casa—. Dijeron que aquí, en un pueblo pequeño que está en medio del campo, estaría más seguro.
    
    —Mi madre y mi padrastro dijeron lo mismo —me explicó Mica—. Que no tenía sentido que me quedase en la ciudad, si de cualquier forma ahora mis clases de la prepa son en línea. Es curioso, ¿no? Que nuestras madres digan odiarse, pero siempre piensen de manera similar. Me imagino que por eso se hicieron amantes del mismo hombre —Micaela soltó una risotada y yo apreté puños y dientes—. Ya, no pongas esa cara, que solo fue un chascarrillo sin importancia.
    
    Al menos alguien se lo tomaba con humor, porque a mí ese tema siempre me ponía muy incómodo. Éramos hijos ilegítimos y hasta la fecha, nuestro padre negaba que fuésemos suyos. Para él y su conspicua esposa, nuestras madres solo eran dos mujerzuelas arribistas cuyos propósitos de convertirse ...
    ... en señoras de alcurnia se habían visto frustrados.
    
    El resumen de la historia es el siguiente. Nuestro padre se casó a los diecisiete años con su actual esposa debido a que ella salió embarazada. Un año después, él se fue a la capital a estudiar una licenciatura. Allí conoció a la mamá de Mica y a la mía. Las enamoró y las embarazó en la misma época en la que su esposa esperaba a su segundo hijo. Nuestro padre siempre negó que fuésemos suyos argumentando que las cuentas no le cuadraban, pero a nuestra abuela Damaris le bastó con mirarnos recién nacidos para reconocer que éramos de su sangre.
    
    —Eres idéntico a mi difunto hermano Eusebio, y Astrid es igualita a mi prima Ignacia —me dijo mi abuela en cierta ocasión—. ¿Cómo madre no van a ser de mi hijo Alfonso? Ojala que algún día se le ablande el corazón con ustedes dos.
    
    Mica se instaló en la habitación contigua a la mía y pronto establecimos una rutina. Casi todo lo hacíamos juntos. Yo la ayudaba con su tarea y ella me obligaba a acompañarla a correr. Mis momentos favoritos del día eran cuando íbamos por un helado y cuando subíamos al techo a observar las constelaciones. Ella era la única mujer de mi edad con la que podía hablar sin tartamudear, por eso me gustaba tanto estar con ella.
    
    Mi nombre es Gael y en aquella época era un chico bajito, flacucho y de cabello enmarañado. Mica, por su parte, era una encantadora muchacha de cabello castaño, ojos zarcos y hermoso cuerpo juvenil. Yo vestía siempre con ropa holgada y ...
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