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La historia de Ángel, solo era un muchacho (51/59)
Fecha: 27/04/2023, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... marchó y todos los condicionantes persistían. No hubo nada entre nosotros, él no me buscó a la noche y yo tampoco aunque deseaba que hubiera sido lo contrario. Cuando Oriol y David volvieron de su viaje, Ana María pensó que se había descuidado con su físico, nos llevó a los dos a las sesiones de belleza, a los salones que tanto le encantaban. Pidió que nos probaran unas uñas postizas que le gustaron mucho y se apresuró a comprarse para ella misma varios diseños. Eran preciosas y nos sentaban muy bien, había bañadas en oro, y con destellos de brillantes, pero eran bonitas para lucirlas en una fiesta, o llevarlas para provocar, no para usarlas con cotidianidad. Como no había quien le pusiera freno, nos compró a los dos varios juegos, disfrutaba gastando y eso no se lo iba a quitar nadie. Volvemos a mis compromisos con Eduardo. Ya tenía claro que cada semana o algún día más tenía que medicarse y luego pasaba uno o dos días mal, cuando se recuperaba volvía a su actividad, incansable por ganar dinero que ya no disfrutaría y nos dejaría a los demás. Ese mes atendí tres de sus compromisos, sin más, los tres eran hombres mayores, como todos los demás educados y que solo iban a gozar de mi cuerpo follándome, y yo a cumplir con mi obligación que no ocultaré, también me daba mis satisfacciones y si lo tenia que hacer que no fuera solo por obligación. Sí, me gustaba la verga y no iba a dejar pasar la ocasión de disfrutarlas, bien mamándoselas o por mi culito que ...
... tanto lo gozaba. Una vez me encontré con la sorpresa de que había contratado a Yasin, uno de esos, ya raros días, donde se encontraba bien y con deseos de verme ser follado por otros. Ahora que ya no estaba Pablo recurrió a nuestro moreno amiguito y el catálogo de la agencia lo tenía como su libro de cabecera. A veces pensaba que Eduardo, de alguna manera, estaba enamorado de mi y que actuaba como un marido que entregaba a su mujer a otros hombres, que disfrutaba viendo como otros me follaban ante sus ojos y de allí sacaban su placer. Yasin había cogido cuerpo, su delgadez extrema se había rellenado de músculo y se había vuelto más rotundo y consistente. Era una sorpresa para mi, según Eduardo, como si me hiciera un regalo donde el participaría de espectador. Ana María esa noche se había preparado para ir al casino y antes de la cena llegó Yasin, hacía bastante tiempo que no le había visto y su cara no era tan delgada, sus gruesos labios se le había llenado y solamente sus manos de largos dedos parecían no haber cambiado. Después de la primera sorpresa salté del asiendo y corrí a abrazarle, luego de tenerle unos segundos pegado a mi nos separamos y le vi tan, tan varonil que comencé a pensar en lo que se avecinaba, ya desde ese momento podía sentir contra mi tripa lo que resultaba muy difícil disimular, el tubo de su larga verga, como globo sin inflar, se le notaba muchísimo. Me estremecí y llegue a pensar si podría volver a entrar en mi. Deje de elucubrar ...