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Mi primer novio
Fecha: 27/04/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... maricona, puta, gata, golfa, ramera, pero con besos sin tocarme, dada la distancia y moviendo los labios tan afeminadamente, que yo me puse con ganas de explotar, pero me pude contener para darle el pase y sentí su polla expandirse, hasta que dijo: —Voy a correrme. Será mejor que te lo tragues todo. Era lo que yo deseaba e hice lo que me decía. Disparó sus chorros de semen uno tras otro y todos entraron. Tenía que ser una buena ración porque lo sentí bajar como quien come. Fue un momento muy intenso de emoción, felicidad y de todo. Pude tragarlo todo. Le chupé su polla para dejarla seca, sin una pizca de semen y se desplomó sobre mí. Nos colocamos allí durante un rato besándonos y puso saborear mi lengua con olor y sabor de él. Ninguno de nosotros había alcanzado nunca nuestro clímax hasta el orgasmo. Hasta la fecha con él y con otros solo tocamientos alguna mamada y sobre todo masturbarnos juntos, era el mayor de los clímax. Yo estaba feliz y Dany orgulloso de hacerme feliz. Al rato, recuperado algo, me indicó que me levantara y me inclinara sobre la mesa. Lo hice. Se puso de rodillas y empezó a tocar mis muslos; luego se acercó a mi hermoso y redondo trasero. Me apretó con sus manos y los encontró duros, pellizcó, y me palmoteó el culo. Me dijo: — Eres un chico malo, malo, muy malo… Luego metió la cara entre mis nalgas. Me lamió con su lengua. Lamió todo alrededor de mi agujero. Me enloquecía. Hundió su lengua en mi agujero. Lo sentí increíblemente muy ...
... placentero. Me estaba follando con su lengua, asegurándome de que estaría suficientemente lubricada. Yo le decía —¿Te gusta mi apretado y pequeño ano, sí? Luego se levantó y me hizo lamer su polla para lubricarla. Yo había visto en su mochila lubricantes y condones, pero no dije nada, porque a esas alturas quería deseaba sentirlo a él, no a un pedazo de silicona plástica. Dany era muy dominante, pero también muy amable. Forzó la cabeza de su polla contra mi ano, pero esperó hasta que me acostumbré. Poco a poco empujó con cuidado hasta que su pubis rozó con mi trasero. Dejó escapar un grito: — ¡¡Aaaaagh!! Fue un grito de dolor y placer a la vez. Luego, lentamente, sacó su polla y la empujó de nuevo en mi apretado agujero. Iba ganando velocidad por cada vez que repetía la operación. Dany por fin gritó: —Te gusta esa gran polla que te folla, ¿verdad? — ¡Rgggg!, ¡Rgggg!… Sí, por supuesto que me gustaba, pero todo lo que pude decir fueron gemidos y carcajadas sordas. Pienso que estuvimos follando como unos 40 minutos cuando él golpeó mi punto G justo a la derecha: — ¡Aaaaagh!, —gritaba sin parar de puro placer. Entonces cerramos los ojos porque yo sentía placer y Dany con los berridos que daba estaba sintiendo ya su proximidad al cenit de su orgasmo. No vimos ni sentimos, ni notamos que alguien entrara al salón. Era Quirze. Lo vi en un momento que abrí los ojos Quirze era tan sexy. Tenía el pelo a lo Justin Bieber, pero en rubio, mucho más ...