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Mi querida putita
Fecha: 01/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: Egoncito, Fuente: CuentoRelatos
Por mi trabajo, nos fuimos a vivir a una ciudad lejana, en donde comenzamos a tener algunas aventuras de exhibicionismo. Notaba que ella no se incomodaba de enseñar los pechos o las piernas, pero no estaba seguro de que pudiera ser puta de veras. Algún tiempo antes, un amigo me invitó a conocer un local diferente. Y sí era diferente, había viejas con poca ropa, caminando, cogiendo y/o mamando a la vista de todos. Me entró el gusanito de llevar a mi casi putita. A ver qué pasaba y cómo reaccionaba. Una noche fuimos a cenar cerca y vi que se le habían subido algo los tragos, me pareció que era el momento adecuado de averiguar qué tan puta pudiera ser. Al terminar de cenar, alegres caminamos hacia aquel local donde había ido con el amigo, estaba lleno, y el ambiente era como lo había visto anteriormente. Sentados y tomando algo vimos que el ambiente estaba sin vergüenzas, putas enseñándose para conseguir un cliente o cogiendo. Sentados estratégicamente comencé a acariciarla besándonos, le abrí la blusa y le metí mano a los pechos, cómo no dijo nada le subí la falda acariciándole las piernas y la chucha. Silencio. Solo veía atentamente todo el local. Poco después estaba sin blusa ni falda, de piernas abiertas, con mis dedos explorando su coño. No tardó mucho en quedarse sin calzón. Y se inclinó para mamarme. Lo que no esperaba fue que el vecino que estaba de su lado rápida y repentinamente le metió la verga. Me quedé quieto esperando alguna reacción. No la hubo. ...
... Al salirse el primer picador, otro vecino se puso rápidamente en el mismo lugar y también se la cogió. ¡Los dos le metieron sus vergotas! ¡Y ella no dijo nada! ¡Bueno! me dije contento, mi teoría era correcta, mi querida esposita puede ser muy puta. Para confirmarlo esa misma noche caminó por el local vistiendo solamente los calzoncitos y la blusita abierta. En una de esas caminaditas un tipo la tomó del brazo y la llevó al baño de hombres, ella lo aceptó dócilmente. Se la cogió en uno de los boxes. Salió feliz a contarme: ¡Un tipo me llevó al baño y me metió la verga! ¿Y te gustó? Siii, me gustó mucho… ¡Esa fue la confirmación! Pasó un tiempo y comenzamos a repetir esa aventura de varias formas, al final de la historia en el curso de años se la cogieron unos 50 tipos y mamó unas 70 y tantas vergas. ¡Y siempre tan tranquila! (Sin contar los de la Facultad) Quiero contar aquí una de las aventuras más especiales. Como un año después de lo anterior ya estábamos muy habituados a ese ambiente, lo sentíamos de confianza. Una noche le sugerí que fuera a hablar con el gerente para saber si podría regresar otro día a trabajar como putita de la casa. Vestía solamente su blusita abierta, unos calzoncitos pequeños y zapatos El gerente la vio de arriba abajo, le dijo que sí, que llegara el día que quisiera a las 8:00 de la noche a esperar los clientes, que habitualmente empezaban a llegar como a las 10. Contentos decidimos que sería el siguiente viernes, ...