1. Mi querida putita


    Fecha: 01/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: Egoncito, Fuente: CuentoRelatos

    ... escogimos una ropita sencilla, leve, fácil de quitar y cómoda, era un vestidito corto, calzones sencillos y zapatos. Todo fácil de quitar.
    
    Cerca del local me quedé en una cantina, para tomar unos tragos y quizás irme al cine para hacer tiempo.
    
    Como a las once, entré a la boite. No había mucha gente. Escogí un lugar de donde podía ver todo el local. Rápidamente la vi, sentada con otras putas, ordené una bebida y esperé. Al rato se aproximó con la plática de costumbre
    
    - ¡Hola! estás solo?
    
    - Sí
    
    - ¿quieres compañía?
    
    - (¿cómo estás cómo te sientes? le murmuré. ¿quieres salir?)
    
    - (hay poca gente vamos a esperar un poco…)
    
    - Bueno…
    
    Pasó algo como una hora, poco movimiento, pocos clientes ninguna de las putas estaba ocupada.
    
    Decidí ir al baño, y coincidí con un tipo escandaloso, que hablaba alto y que ya había notado por la poca gente del local. Nos saludamos y comenzamos a conversar pendejadas. Me invitó y acepté ir a su mesa, los dos estábamos medio aburridos.
    
    Al llegar vi que estaba con una puta güerosa y ruidosa, con muchas ganas de que el amigo se la cogiera, pero él no quería porque ya se la había cogido y quería carne nueva.
    
    Entre una plática y otra le dije: te voy a conseguir una puta nueva. Le hice señas al mesero de que llamara a mi putita, estaba distraída, el mesero me señaló otra, no, no, quiero aquella blanquita.
    
    Cuando ella se dio cuenta de inmediato se aproximó de la forma habitual, con una mirada interrogante para saber quién ...
    ... la había pedido.
    
    Ya juntos le dije:
    
    - Vas con él. Sin decir nada se encaminó al cliente y la güera se vino conmigo.
    
    Cómo se acostumbra en esos locales, no hubo preliminares ni fórmulas de cortesía, de inmediato le bajé los calzones a la güera y sentado se acomodó encima para que le metiera el palo. Caliente como estaba de inmediato me la chingué, viendo de medio lado como mi putita estaba sentada mamando una buena verga. Poco después el cliente ya le había quitado el vestidito parada de frente, le estaba chupando los pechos y palpando las nalgas ya sin calzones. Luego la puso de espaldas a él sentada, para cogérsela. Mi putita movía muy bien el culo. Sabía muy bien cómo hacerlo. Lo estaba ordeñando muy sabroso.
    
    Cuando la volví a ver, estaba apoyada sobre el banco dándole las nalgas… de nuevo.
    
    Yo ya había terminado con la güerota. Me dijo:
    
    - ¿Me pagas?
    
    - Aquel guey dijo que pagaba…
    
    - Ah bueno. Y se cambió de lugar
    
    Me quedé viendo lo que hacían mi puti esposita y su cliente.
    
    En algún momento ella estaba inclinada sobre él sentado, mamándolo. Al verla de nalgas se me antojó, se me puso la verga dura y me la cogí como estaba. Ni el cliente ni ella se inmutaron.
    
    Cuando me vine, mi putita también recibió la leche del tipo. Se quedó quieta unos minutos, y se enderezó con expresión de satisfecha.
    
    Descansando, él la sentó en sus piernas acariciándola distraídamente, y le dijo:
    
    - ¡Ah qué hija de puta! ¡Que puta eres!
    
    Asentí diciendo, siii. Ella ...