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Disfrutando de la polla de mi hermano (II)
Fecha: 03/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
El miércoles me levanté muy pronto, quería pasarme por la biblioteca de la facultad para estudiar, allí era donde mejor me concentraba y llevaba varios días sin poderlo hacer en casa por culpa de mi hermano y sus amigos. El medio más directo y rápido era el metro, pero como siempre a esas horas de la mañana iba abarrotado de gente, nosotros vivíamos casi en la cabecera de la línea y la facultad se encontraba en una de las últimas paradas, tenía aproximadamente poco menos de una hora por delante de empujones. La verdad que no me gustaba nada el metro y como no encontrara sitio para sentarte en mi parada, tocaba ir de pie todo el camino sin poder casi ni moverse, menos mal que aquella mañana mi hermano se venía conmigo, ya que tenía clase, nuestra relación siempre había sido buena, pero desde hacía 4 días era estupenda, me sentía muy a gusto en su compañía en todo momento y le echaba de menos cuando él no estaba. Cuando llegamos al andén ya había bastante gente y cuando el metro llegó era de esperar que no hubiera sitio para sentarse, por lo menos nos pudimos apoyar en el final del vagón, allí nadie nos molestaría queriendo pasar de un lado a otro. Íbamos hablando de todo y de nada, mi hermano estaba apoyado en la esquina del vagón y yo delante de él, dos estaciones más y se empezaba a llenar de gente, nos empezábamos a agolpar y a empujar unos contra otros, mi hermano me abrazó para protegerme de los empujones, sentía su pecho sobre el mío, su olor... su olor era ...
... embriagador, olía tan bien que apoyé mi cabeza sobre él, sus brazos me rodeaban con fuerza y me sentía segura entre ellos, alcé un poco la cabeza para mirarle, estaba observando y estudiando sus gestos, no sabía que me pasaba por la cabeza desde ese último fin de semana, era un sentimiento extraño, era como si me estuviera enamorando de mi hermano. Alberto se dio cuenta de que le estaba mirando fijamente, me sonrió y me besó en la frente, yo suspiré, estaba tremendamente feliz y susurrando le dije “te quiero”, mi hermano me miró nuevamente, pero ahora su beso lo dirigió a mis labios, nos empezamos a besar allí mismo, parecía que no nos importase que la gente nos mirara o algo peor, que alguien nos reconociera. Nos besábamos con pasión, nuestras lenguas se unían en un baile frenético, mi hermano bajó sus manos hasta mi culo por debajo de mi gabardina y apretó mis glúteos, me apretaba contra él fuertemente, empecé a sentir su pene, como iba creciendo de tamaño y sin importarme estar rodeada de toda aquella gente le bajé la bragueta para poder meter mi mano por debajo del bóxer, nos seguíamos besando, pero ahora simplemente nuestros labios se rozaban y nos mirábamos en silencio entre el bullicio del vagón. Tenía el pene tremendamente grande, se lo empecé acariciar, a menear, supongo que la situación, el morbo de estar allí le estaba poniendo tremendamente caliente, yo no me quedaba corta porque notaba mi tanga bastante húmeda, era morbo, una calentura, lo único que sabía es ...