-
Mi querido suegro
Fecha: 04/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Sophia, Fuente: CuentoRelatos
... que sentí que comenzaron a evacuar mi leche materna. Era una extraña sensación, entre alivio al evacuar leche, dolor por su manera de oprimirlas y pero más que nada excitación, mientras su boca besaba mi cuello, apretaba más asiduamente mis senos, proyectando continuos chorritos de leche. Lleve mi mano a mi entrepierna, tocándome a través del pantalón, tratando de que no se diese cuenta de mi estado. Ni mi esposo me había trasportado a un estado similar, sus embates continuaron y a pesar que en un momento traté de impedir que siguiera, me llevo a un estado de total excitación, finalizando con un orgasmo, que si bien trate de contenerlo, no pude evitar una exclamación de placer. Supuse que de continuar se desencadenaría en algo mayor. Algo abochornada, y con mi leche sobre el pantalón, le digo “Está bien Ricardo, creo que es suficiente” Dejo de acariciarme, me beso en la frente y se fue a su habitación. Sabía que estábamos procediendo mal, aunque me dio algo de tristeza saber que se pudo haber quedado algo excitado. No niego que me había atraído su intervención, aunque realmente fueron solos caricias, pero sabía que esto podría desencadenarse en algo mayor. Durante unos días traté de evitar de hablar de lo sucedido o de amamantarlo frente a Ricardo, aunque no puedo negar que era tentador, no obstante por su parte tampoco hubo nuevas intenciones. Hasta que un día que estábamos conversando, le confesé que me había gustado lo que me había hecho. “Cuando ...
... gustes, lo repetimos” me dice riéndose. Esas palabras me quedaron dando vueltas, aunque si bien no dije nada, al día siguiente le di de mamar al bebe con mi dorso desnudo. Ricardo se acercó en ese momento, de manera sorpresiva, recosté a mi hijo en el cochecito, y volqué mi cabeza hacia atrás, cerrando mis ojos. Inmediatamente sus manos se adueñaron de mis tetas, apretando más tenazmente mis pezones a la vez que apretujaban mis mamas hasta sacar la leche, que sentí rápidamente bañar mi abdomen. Así rápidamente, se fueron alterando mis hormonas, llevando mi mano a mi entrepierna. Cuando me dice Ricardo: “Baja tu cremallera” me dio algo de vergüenza al oír sus palabras, pero estaba muy alterada, así que con algo de timidez y respetando su orden, me baje el cierre, y un poco mis jeans, metiendo mi mano para masturbarme, mientras mi suegro masajeaba mis tetas con total maestría. Ante mi sorpresa un poco antes de venirme, su boca succionaba mis rígidos pezones, percibiendo como mi leche pasaba a su sedienta boca. Me alzo, de la silla, y bajo más mis pantalones sintiendo sus dedos rozar mi sexo, no oponiéndome, era todo una locura, pero no podía frenar ese frenesí que me invadía. Con mi jeans por los tobillos, me hizo apoyar mi pecho sobre la mesa, a la vez que bajaba mi calzón, dejando mi traste al descubierto. Su pelvis se adhirió a mi culo, efectuando unos leves movimientos, pensé que trataría de penetrarme, aunque no sé si estaba totalmente dispuesta. Pero por ...