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Contención
Fecha: 06/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Neko534, Fuente: CuentoRelatos
... por el sudor... El gran escote que dejaba ver sus pechos firmes cuando se agachaba a recoger algo y a veces una indiscreta visual de una parte de su pezón rosado... se sorprendía, no era correcto, pero la soledad de la viudez tenia efectos.. Cuando ya empezó a ver que su abuelo se sentía mejor, salían a caminar un poco, como el hombre recio y orgulloso que era, había insistido en hacerlo, pero ella se lo negaba, tenía miedo de que se complicara su condición. Una tarde, escuchando música en la sala de estar, ella se sentó en sus piernas, mientras conversaban, los brazos fuertes de ese varón robusto la rodearon de nuevo, la protegían de nuevo, ella le acariciaba la cara mientras conversaban... pero... ya no solo eran los brazos de su abuelo lo que sentía... sus muslos tersos estaban encima de sus genitales, ella ya sabía cómo eran... sabía lo que sentía... algo grueso y grande, separado solo por un poco de tela de su piel, mientras conversaban, ella lo podía sentir… Con la punta de sus dedos acariciaba sus labios, las comisuras de su rostro... era un varón tosco y a la vez hermoso... él la tenía en sus brazos, igual que hace años atrás, con sus ojitos grandes mirándolo, inocente, como si él fuera la única cosa en el mundo que esa pequeña quería mirar... pero su cuerpo era otro, sus brazos delgados y suaves, los contornos de sus pechos dibujados por el calor en su polera, sus muslos blancos apretándole su miembro... el contorno de sus pechos dibujados en la polera... de a ...
... poco se empezó a hinchar... muy de a poco... su respiración se aceleró, era una ola de calor que lo llenaba. Mientras ella lo acariciaba y conversaba, sentía su pene moviéndose, inflándose de calor, "no… pero, ¿Cómo?... que rico...” pensaba Isabel, era tan contradictorio... era el hombre que la protegía, que se estaba transformando en el hombre que deseaba... su vagina se empezó a humedecer, a palpitar despacio, sabía que tenía que alejarse, pero no podía, quería sentir esa verga dura, esos brazos grandes y robustos tomándola... ese pene creciendo de deseo... por ella.. Solo por ella... abrió un poco más la boca para respirar, podía sentir como su aliento se volvía tibio, en silencio siguió recorriendo su rostro, paso por sus labios, los rasguñaba con la punta de sus dedos... el silencio de lo prohibido los envolvió a ambos, sus ojos se cruzaron, diciéndose algo que nunca se habían dicho... casi por reflejo, Gonzalo tocio, para limpiar su garganta y dijo "se acerca la hora de las pastillas, ¿Comamos algo?"... el hechizo se quebró, ambos tomaron de nuevo sus respectivos roles, él se acercó a la mesa y ella fue a la cocina a preparar algo. Comieron en silencio, algo había cambiado, pero ninguno tenía las palabras para expresarlo, o mejor dicho, ninguno de los dos se atrevía... Al llegar la noche, ella le dio la medicación y lo acompaño a su dormitorio para que se acostara, ya estaba casi recuperado, pero aun así lo ayudaba. Le ayudo a ponerse su pijama, un pantalón corto ...