1. Mientras mi novio duerme (Parte 1)


    Fecha: 08/05/2023, Categorías: Incesto Autor: NinfaCamila, Fuente: CuentoRelatos

    ... correcta. Me penetró una y otra vez, haciéndome gemir de placer, hasta que acabó, eyaculando en las nalgas que tanto le gustaban.
    
    Pero solo duró cinco minutos.
    
    — Ya vengo. — dije. Alzando la pollera con las manos, para que no se ensucie, sintiendo como el semen impregnado en mi trasero se deslizaba hasta llegar a las piernas. Entré al baño y me limpié. Mientras lo hacía pensaba en si era oportuno decirle algo a Martín. Cada vez que hacíamos el amor duraba un poco menos que la vez anterior. No lo consideraba un eyaculador precoz, pero hacía mucho tiempo que no duraba lo suficiente como para que yo alcance el orgasmo. Decidí no decirle nada. Seguramente estaría consciente de su problema, y haría lo necesario para solucionarlo.
    
    — Mirá, esta película parece buena. — dijo una vez que volví al living. Me di cuenta de que fingía que nada había pasado, pero su sonrisa era un poco forzada. Pensé que si no quería hablar del tema era mejor no molestarlo. Si lo presionaba podría empeorar las cosas. Más bien debería preguntarle si había algo que lo estuviese molestando. Algo que le causase estrés y desconcentración. Pero eso haría al día siguiente. Nos quedamos acurrucados, viendo la película. Cada tanto lo observaba, y se notaba cierta contrariedad en su semblante. Me sentí mal por él. A los hombres les gustaba sentirse unos sementales, y Martín estaba lejos de serlo.
    
    Para que entienda que, de mi parte, estaba todo bien, al finalizar la película le practiqué sexo oral. Cuando ...
    ... acabó, dejé que lo hiciera adentro mío, a pesar de que eso no me gusta mucho que digamos. Y por si fuera poco le mostré cómo me tragaba toda su leche.
    
    — Te amo cuando hacés eso. — me dijo.
    
    — Lo sé. — contesté.
    
    Acto seguido acarició con ímpetu mis piernas. Se arrodilló. Me quitó la tanga, y me devolvió el favor practicándome sexo oral. Yo estaba bastante calentita después de tanto manoseo, pero aun así le costó mucho trabajo hacerme acabar. De todas formas, pude ver en su sonrisa, que había recuperado parte de la hombría que había perdido hace un par de horas.
    
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    — Viene Ezequiel de visita. —me dijo cuando estábamos desayunando.
    
    Nos habíamos levantado a las diez de la mañana. Muy temprano considerando que estuvimos hasta las cuatro de la madrugada mirando películas. Martín tenía ojeras profundas mientras tomaba un sorbo de café que lo ayudaría a desperezarse. Cuando pronunció esas palabras lo dijo con voz apagada, y yo apenas le comprendí.
    
    — ¿Viene Eze? —Pregunté.
    
    — Sí, viene hoy. —me contestó dirigiendo sus encantadores ojos celestes hacia mí. A pesar de estar despeinado, y vestido con una remera arrugada y un short de fútbol, no podía más que sentirme cautivada por su mirada de cielo. Martín es un chico que a simple vista pasa desapercibido, y probablemente por eso es tan humilde, y por momentos, inseguro. Pero una vez que se lo tiene cerca, una descubre sus facciones peculiares, heredadas de sus antepasados hebreos, y sobre todo, sus ojos hipnóticos. ...
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