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Mientras mi novio duerme (Parte 1)
Fecha: 08/05/2023, Categorías: Incesto Autor: NinfaCamila, Fuente: CuentoRelatos
... Sin embargo, en ese momento su belleza estaba ensombrecida por su expresión melancólica. — Qué bueno, pero ¿No estás contento de ver a tu hermano? Hace años que no lo ves. —le pregunté. — Sí… bah, mas o menos. —Me contestó Martín.— Viste como es Eze. —dijo, dejando la oración colgada en el aire. Yo sabía cómo era Eze. Los conozco a los dos desde la adolescencia. Nunca fuimos muy cercanos (con ninguno de los dos), pero en el barrio nos conocíamos todos. Ezequiel era hiperactivo, canchero, fuerte, y sobre todo, burlón. Y el receptáculo de la mayoría de las burlas era su hermano menor. Yo sospechaba que Ezequiel no se daba cuenta del daño que su actitud producía en la relación con Martín, porque me resulta imposible creer que quisiera alejar a su hermano de él. Pero Martín era muy sensible, y según él mismo me confesó en una noche de intimidad, siempre necesitó un verdadero hermano mayor, alguien que lo proteja, alguien que le de los consejos que no se animaba a pedir a su padre. Pero en Ezequiel no encontró nada de eso. Siempre le guardó cierto rencor, ya que, incluso de grandes, Ezequiel lo trataba como a un pelele. Usaba su físico para intimidarlo, le recordaba continuamente las torpezas que cometía siendo un niño, y era tan carismático, que todos los chicos (y sobre todo las chicas) lo seguían como si fuese un líder natural, mientras que Martín pasó una adolescencia solitaria, viviendo a la sombra de su hermano mayor. — Tranquilo mi amor — le dije, y me puse de ...
... pie para ir a sentarme a su regazo. — vas a ver que la van a pasar bien. Él te debe extrañar un montón. ¡Es tu hermano! — le dije con ternura, no sin sentir, al mismo tiempo, que a quien estaba convenciendo no era un hombre, sino un niño. — Sí, ya sé. Yo también lo extraño. — dijo Martín, esbozando una forzosa media sonrisa. Me puse de pie, dándole la espalda. Quedé muy apretada, entre la mesa y él. — Voy levantando la mesa. — dije. Martín no había terminado el café. Pero yo comencé a juntar las tazas para llevarlas a la cocina. Para agarrar la mía tuve que estirar los brazos e inclinarme levemente. Lo hice lentamente para que Martín se deleite con mi cola, que esta vez estaba enfundada con una calza negra que me entraba como guante. Mi novio pareció entender el juego y enseguida apoyó sus manos en mis nalgas, y las masajeó suavemente con las yemas de los dedos, dibujando círculos sobre mis glúteos. — Tenés un culo para el infarto. — me dijo mi chico, mientras empezaba a acariciarme con más intensidad. Me di vuelta y vi su gesto. Parecía un nene disfrutando de su juguete favorito, aquel con el que nunca se cansaba de jugar. Flexioné una pierna y me incliné más. Alejé las tazas hasta ponerlas en la otra unta de la mesa y apoyé mi torso sobre la madera. — Y es todo para vos mi amor. — ¿Vamos a la cama, o al sofá? — me preguntó, y acto seguido me dio un mordisco en una nalga. — Cogeme acá. Martín me bajó la calza. Yo me quité las zapatillas y lo ayudé a ...