1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 9)


    Fecha: 08/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    Apenas lo vi, corrí como un loco hacia él. Le di dos puñetazos en la cara y cuando quedó tirado en el suelo, le mordí el abdomen hasta dejarle los dientes marcados. No lo hice ni por resentido, ni por el dolor de sentir mis planes desintegrarse entre mis dedos. Lo hice porque mis viejos me enseñaron a siempre cumplir una promesa.
    
    Cuando el chinito logró sacarme de encima de Fabián, recuperé un poco la cordura y escuché a mi prima gritarme desesperada que pare. Que no lo mate.
    
    -Te dije que si la veía llorar, te comía el hígado con los dientes. ¡Hijo de puta! – le grité, haciendo fuerzas para respirar.
    
    Era cierto lo que le había dicho a penas lo conocí, cuando mi prima lo presentó como su novio. En aquel entonces sólo estaba parafraseando a Yayo, de Videomatch, que en una de sus cámaras ocultas había soltado esa frase. Recuerdo que todos rieron de mi broma. Pero yo lo había dicho enserio. Como una de esas cosas que quedan guardadas en tu memoria para ser utilizadas solamente de ser necesario, había salido en ese momento. Era una reacción animal, es cierto, pero tenía un fundamento.
    
    Al segundo, llegaron una especie de guardias de seguridad. Fue tal vez por el momento adrenalínico que estaba viviendo, que pensé que me sacarían del barco. Que me meterían en una especie de calabozo y aunque se rían, pensé también que me irían a tirar por la borda, como si fuese una obra de teatro sobre piratas y novias putas.
    
    Julia me metió en la habitación y supe luego que el ...
    ... chinito, a quien estaba comenzando a odiar unos minutos antes, se disfrazó de mi mejor amigo y les dijo a los de seguridad que Fabián me había atacado primero.
    
    Ahora golpeaban otra vez la puerta. Pero sabíamos que era por un motivo diferente. Mi prima se vistió con lo primero que encontró y antes de abrir me exigió que me recomponga. Lo hice cuándo Julia se fue con Fabián y me encontré sólo en el camarote. Todavía me costaba un poco respirar.
    
    Tardé unos minutos en vestirme y salir, los suficientes como para que el resto se haya ido. Salvo el chinito que tenía dos tarjetitas en las manos y me hablaba en una especie de italiano/español que por primera vez no le podía entender. Él lo noto y comenzó a hacer ademanes. Cuando cerró su puño con el pulgar arriba y lo llevó a su boca, supe que me decía que las tarjetas eran para las bebidas. Las tomé y ya más tranquilo le agradecí con una palmadita sobre el hombro. No podía negarlo: el pibe ya me estaba cayendo bien.
    
    Busqué a Julia por todo el barco y no la encontré. Me entregué entonces a ser el típico borracho deprimido en un bar y comencé a utilizar la tarjeta de bebidas libres que había comprado para otra utilidad.
    
    La depresión llegó recién a la quinta cerveza. El mareo a la sexta y cuando me pareció ver de reojo a la pibita del culito lindo entre la gente, supe que ya estaba comenzando a sentir lástima por mí mismo.
    
    No podía caer tan bajo. Hasta el dolor debe tener sus límites. Creer ver a una persona cuándo recién ...
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