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Mi prima se viste de novia (Capítulo 9)
Fecha: 08/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... Hasta me dijo que él no tenía disfraz. –contestó a mi pregunta y también aclaró que lo que les dije unos párrafos arriba funciona para todos los géneros: creer es más fácil. Sólo por curiosidad le pregunté si Fabián había venido con su prima. Cuando se empezó a reír, supe que era una locura. Pero tenía que confirmarlo. Ella pensó simplemente que era una broma y me dio otro beso, pero lejos de tranquilizarse se rio más fuerte. Ahora a carcajadas. Tanto que hasta tenía que agacharse de vez en tanto, para poder respirar. Al sacar sus manos de la cara las puso sobre mis mejillas. -¡No puedo creer que le mordiste la panza! –me dijo. -A vos te dio miedo. Pero, cuando lo vi, a mí me dio hambre. –le contesté para escucharla reír un poco más. Pasado el momento de gracia me contó que se encontraría con Fabián en uno de los tantos bares que tenía el crucero, después de cenar, para hablar mejor. Me encantaba la idea. Cuánto más hable el tonto, más aumentaba mi esperanza. -Yo sé, Rodri, que lo que te voy a pedir parece un boludeo. Que te estoy pelotudeando. Que vinimos acá pensando en otra cosa –Julia hablaba como excusándose de algo que en realidad ni me importaba. Aunque tenía una leve idea en mi imaginación de lo que sería su pedido, le acaricié el pelo dándole a entender que todo estaba bien. Que lo que más deseaba en el mundo era que ella este bien. Y era totalmente cierto. De todas formas, ni cerca estuve de leerle la mente. -Pero aprovechando que debes tener ...
... las bolas llenas de leche. –continuó con una sonrisa mitad cómplice y mitad sincera- ¿No me acabas en la bombacha? Por si logra convencerme de dejarme chupar la concha. ¡Que el hijo de puta se coma tu semen! La simple idea me hizo parar la pija. Sabía que era imposible. No había chance alguna de que Fabián la convenciese, siquiera, de tocarle una pierna. Pero no me importaba. Me auto di la bienvenida a la venganza y le dije que sí, pero también aproveché la situación. -Si yo te hago un favor, vos me tenés que hacer uno a mí. –Le dije y recordé que esa misma frase la habíamos utilizado más de mil veces, de niños. También haciendo travesuras, pero claro, de otro tipo. Ella también lo recordó y esbozó una sonrisa. -Está bien. –respondió– Pero no podemos coger, Rodri. No voy a poder disimular. Mi prima había leído mis intenciones. Eran demasiado obvias. Pero me relajó no escucharla decir “somos primos”, cuando aclaró por qué no podíamos coger. -Bueno. –dije luego de pensar un ratito– Arrodillate y abrí la boquita entonces. Julia apretó los labios y saco apenas la lengua. Ya la conocía: se le hacía agua la boca. Pero me dijo que no. Que por favor no sea nada sexual. Como si dejarle la concha llena de leche no lo fuese. Me quedé un momento en silencio y casi sin pensarlo le dije que se desnude y que vaya a la ducha. Que la quería mear toda. La orden me sorprendió hasta a mí. Una lluvia dorada era algo que nunca había hecho y a decir verdad, tampoco me llamaba ...