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La chica con su vecino
Fecha: 11/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Paleontóloga, Fuente: CuentoRelatos
... evitándome. Volviendo al punto que quería relatarles, si pasó por mí cerca de las diez de la mañana, bastante retrasado, pero eran tantas mis ganas que poco me importó su retraso, subí y comenzamos a andar hacía un campo que tiene cerca, yo recostada sobre su brazo, mismo brazo de la cuál su mano subía de mí entrepierna caliente hacía mis pechos ya sin corpiño, al tiempo que yo le masturbaba por sobre él pantalón, pequeña felicidad sentí cuando encontré su paquete gordo hacía un costado, mi mañana parecía ser maravillosa y lo fue, al llegar pasamos al asiento de atrás de la camioneta y comencé por hacerle un sexo oral de cinco estrellas, él quitándome a mí los pantalones comenzó a estimularme el clítoris con los dedos, yo no podía parar de jadear y gemir al sentir cómo con una mano me estimulaba la concha y con la otra él agujero del culo, me tenía por él cuello tragando hasta la garganta, comenzaba a ahogarme al tiempo que más fuerte tragaba, cuando comencé a sentir él gustito de las primeras gotitas de líquido preseminal, él consciente de esto acelero el ritmo de mi mamada tomándome por el cuello y estimulando aún más mis agujeros, me la saca de la boca y mirándome a los ojos aún llorosos por haber estado ahogándome me dice P: ¿Quiere tragarla mami? Yo: Si por favor quiero mí lechita de desayuno. Vuelve a tumbarme la cabeza a la altura de su miembro, siguió estimulándome y empezó a meterme su miembro hasta casi llegarme a la tráquea, puso sus manos sobre mí nuca ...
... y empezó a descargar los chorros de leche caliente en mí boca, tenía un sabor especial, había sido un manjar, se incorporó sobre él asiento viendo mí cara inconforme y sin decir nada volví a succionar ese pedazo de carne que debía volver a pararse, cuando recupero él aire siguió estimulando mi agujerito del culo con cara pícara. Cuando volvió a estar erguida nuevamente pare mí succión... Yo: Métemela ya que no aguanto más P: Vamos por esa conchita que no da más. Recostándome al asiento comenzó a jugar con la glande sobre mis labios vaginales, haciendo subir y bajar la cabeza de su pene por mí, dejándolo brilloso y bañado en fluido, disfrutaba ese juego diabólico de hacerme gozar con la puntita mientras mamaba de mis pechos cual bebé recién nacido, en un momento me embistió sin decirme nada y me arqueé de placer, sin poder expresarme en palabras lo traje contra mí sentándome más en él borde, levantando aún más las piernas, que entrase hasta los huevos de ser posible. Yo: Me vengo ya, sosteneme que no siento las piernas. Él sólo me apretó aún más contra su cuerpo y al mismo tiempo que yo me inundo de leche caliente, sin haber perdido virilidad le ordeno me la ponga en él culo, me acuesta intentando ponérmela acostada pero no me sentía cómoda. Yo: Vamos en cuatro que así me puedo tocar el clítoris o pellizcar los pezones. P: Me encanta ver cómo te tocas, que de tan caliente que estás no te alcancen sólo mis pijazos en el culo. Efectivamente estaba tan ...