1. La chica con su vecino


    Fecha: 11/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Paleontóloga, Fuente: CuentoRelatos

    ... lubricada que ni saliva preciso echarme que ya la tenía adentro, cuando comenzó un vaivén tranquilo, sin ser agresivo, yo gozaba cada centímetro que entraba y salía de mí ya girasol, busque su mano y lo lleve hacía mi vagina para que él también me estimulará conmigo, atraje su mano hacia donde yo quería, retorciéndome de placer sentía como mis fluidos me corrían por las piernas y pegoteaban él tapizado de cuero.
    
    Yo sin poder parar de gemir del placer que estaba experimentando sentía como cada vez mis piernas temblaban más y más, sin poder sostenerme en posición me deje contra él vidrio de la puerta y sobre mí cayo él con su peso dándome otra embestida de lo más violenta que volvió a ponerme a mil, él notando mi estado en esa posición tomándome por las caderas comienza un vaivén frenético, sentía como bombeaba y sus huevos hacían plaf contra mis nalgas y sus dedos ahí abajo tocándome porque yo sólo podía tener recostada, era tanto placer él que estaba experimentando, cuando…
    
    P: ¿Estas bien?
    
    Yo: Si, estoy extasiada.
    
    P: Ay mami me vengo, me vengo.
    
    Y así fue como una oleada de leche caliente me escurría luego, se limpió y sin darle tiempo a nada comienzo a mamarla nuevamente, para mí sorpresa respondió a mis lengüetazos al tiempo que él intentaba masturbarme, me contraigo pero rápidamente tuve que aflojar y abrí mis piernas cómo una bailarina de danza clásica para que él tuviera libre acceso a mis profundidades.
    
    Yo: Vamos por otro polvito más si tenés ...
    ... tiempo.
    
    P: ¿Te parece?
    
    Yo: Si, sería un crimen no hacer número par.
    
    Vuelve a colocarme boca arriba y comienza con embestidas suaves.
    
    Viendo como su pija entraba y salía de mí, cómo mis dedos me estimulaban sin cesar, de vez en cuando baja a mordisquear mis pezones, de repente levanto mí mirada y lo veo concentrando en su labor, estaba notablemente cansado, sudado y excesivamente colorado por él calor que experimentábamos allí.
    
    P: Me vengo nuevamente, dónde querés la leche.
    
    Yo: Ahí mismo la quiero, por favor.
    
    Se dejó caer sobre mí al tiempo que su leche caliente me hacía temblar, todo mí cuerpo se arqueo del placer, no podía sentir mis piernas, así quedamos, él tumbado sobre mí, recuperando él aliento por lo vivido.
    
    Llevábamos casi dos horas cuando decidimos era hora de volver a nuestras respectivas casas, nos vestimos, él se lavó con una botella de agua traía en él suelo y yo sólo volví a poner mi ropa oliendo a sexo, a sudor, oliendo a mí hombre y sobre todo despeinada.
    
    Esa mañana me dejo a unos dos kilómetros de mí casa, él sol del mediodía quemaba mis mejillas aún rojas y mis piernas se negaban a cobrar fuerza, sólo podía dar pasos cortos e inseguros, mi cuerpo aún no respondía cómo debía hacerlo.
    
    Dejo mi email por si quieren hacerme sugerencias, contarme experiencias similares, no busco sexo virtual ni nada parecido; quizás falten diálogos pero no los hay, cuando estamos juntos nuestros cuerpos y miradas hablan por nosotros, no puedo recrear diálogos ...