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Una abrupta verdad: Alec y Bobby (Parte 4)
Fecha: 15/05/2023, Categorías: Gays Autor: Anderson, Fuente: CuentoRelatos
... era Francisco y, para colmo, parecía divertirse de lo lindo, cosa que confirmó al quitarse la venda de los ojos y ver su sonrisa demente-, acordamos que matarías a todo tipo que te pusiera enfrente, así que ahora tienes que matar a cualquiera que yo diga, aunque sea alguien que acabamos de “reclutar” y no sepa lo importante de su colaboración. Deja ya de pensar tonterías y prepárate, mira que ya lo armaron y espero que le hayan explicado bien lo que debe hacer -miró hacia Francisco, que negó con la cabeza- ¿no le dijeron nada? Bueno, casi que mejor, a veces es sano improvisar. A Valerius le habían dado un cuchillo de caza y, por algún motivo, un trozo de madera que luego descubrió que se suponía que era un escudo para que entretuviera a Alec, que bien sabía él lo capaz que era con un cuchillo en la mano. Nunca lo reconocería, pero tuvo que vomitar un par de veces antes de poder hacer frente a lo que pasaba. Y le bastó un vistazo para saberlo todo: Alec y él tendrían que pelear a muerte o los tipos que los rodeaban con armas pesadas los matarían antes de poder decir “mierda”. En resumen: o uno mataba al otro o morían los dos. Lo peor de todo era ver a su novio bañado en sangre como carnicero en matadero en una pequeña área rodeada de tablas y tipos armados que dejaban en claro la situación, tampoco es que las vísceras ayudaran demasiado. Además, Alec tenía tenía un cuchillo gigante atado a su mano, Valerius descubrió después que se llama daga, pero era evidente que a ...
... Alec le provocaba una repulsión tan profunda como el asco que tenía por la situación. De repente sonó una especie de silbido que por la pose que tomó Alec dedujo que era la señal para empezar la pelea, también pudo ver por el rabillo del ojo que provenía de un silbato de plata que tenía el que llamaban Jefe, aunque era tan esmirriado y poca cosa (incluso comparado con el propio Valerius) que no lograba soplarlo con la fuerza necesaria para que silbara decentemente. Para su suerte, resultó tener buenos reflejos, aunque pensándolo bien después, Alec tampoco lo estaba atacando en serio, porque, aunque evitó el golpe con su improvisado escudo, también era cierto que no iba dirigido a su cuerpo, sino a algún punto cerca de su cabeza. Estuvieron así un buen rato hasta que el Jefe volvió a sonar el silbato y detuvo la pelea momentáneamente para pedir sangre. En ese momento exacto cuando Valerius vio la cara de Alec: solo vio odio y asco y fue entonces cuando, por primera vez, Valerius sintió miedo, sus nervios colapsaron un instante y eso bastó. No entendió a tiempo que Alec no lo miraba a él, sino al Jefe que estaba detrás de él y, de la nada, Alec sacó un segundo cuchillo de su pantalón y se lanzó contra él, pero no se quitó a tiempo porque el cuchillo llamaba toda su atención. Demasiado tarde se percató que la intención de Alec era simular que lo atacaba mientras lanzaba el cuchillo. Y lo logró, su treta funcionó, el cuchillo se enterró limpiamente en el pecho del Jefe, ...