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Eva y su hijo Abel (4)
Fecha: 21/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel Vera, Fuente: CuentoRelatos
Cuando me desperté, pensé que tendría que despertarme del sueño. Estaba Abel a mi lado, la cama no era demasiado estrecha, pero sí para dos personas. Daba igual. Estaba con el hombre que me había devuelto al sexo que hacía tanto no disfrutaba. Era mi hijo Abel. Era mi amante. Por lo menos lo había sido esa noche, que comenzaba a convertirse en día, como me indicaba la luz que empezaba a mancharlo todo desde la ventana. Ya no era una sombra, sino una figura definida, un hombre joven que respiraba a mi lado, serenamente. Hacía mucho que no lo veía dormir. Me quedé mirando al joven. Estaba tapado con la sábana, pero la levanté un poco para admirarlo. Yo no sabía que se había depilado bastante hasta aquella noche. Me encantaba la suavidad de la piel. El pelo, bien cortado, apenas el comienzo de la barba de ese día, sus pezones, que levantaban la cabecilla, su vientre plano, los muslos ahora relajados, y luego las venas de su pene, que observaba tranquilo ahora, inimaginable antes, y sus testículos, suaves y de un color que no distinguía en la media luz, oscuros. Las venas hacia el glande, ahora cubierto, que tanto me maravillaban ahora, azules, dormidas. Su olor era la mezcla del suyo y del mío, del semen y del desodorante, de mis jugos y los suyos. Estaba por su piel y por la mía, nuestro olor era ya el mismo, animales iguales. ¿Qué podía decirle ahora, cuando se despertase? Lo mismo que antes, que le agradecía este amor y este sexo que llevaba deseando años, claro que ...
... no con él, pero eso no me importaba. Los pensamientos de mucho antes volvieron: es mi hijo, cómo he podido hacer esto, y la respuesta era: es mi hijo, cómo podía no hacer esto. Aquello había tenido sentido, pero qué pasaría con la luz de la mañana, cuando se despertase el pueblo, el piso. No había ruidos en casa. ¿Habría vuelto mi marido? No había llamado al móvil para preguntar. No sabía si Eli, mi hija, había vuelto tampoco. ¿Qué nos había pasado esta noche a todos? ¿Despertaba a Abel o salía de la habitación a ver qué había? Miré al suelo y vi mi móvil. Una lucecita. Lo levanté y miré: Adán decía que como había estado con mi primo Gabriel se le había hecho tarde y se quedaba en la casa de la familia. Eli decía que se quedaba con una amiga… Estaba salvada por el momento. No sé de qué, pero esa era la sensación. Me levanté sin hacer ruido. ¿Cambiaba mi perspectiva desde la altura? No. Empezaba a sentirme rara, y no era por falta de sueño, sino por haber cumplido uno que no sabía que tenía (o que me faltaba). Estaba, como se ve, que no sabía ni quién era. Era la madre de aquel joven que había amado esa noche. Empezaba a sentirme algo mal, sobrecogida por lo que había hecho. Pero esta sensación me duró sólo un momento. Esta alegría que me había llevado demostraba que yo necesitaba algo así, y ¿quién mejor que mi hijo? Recogí la ropa tirada por el suelo, salí de la habitación y fui al baño. Oriné, me duché, me lavé bien. Tenía hambre. Fui a la cocina a preparar algo. ...