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Mi deliciosa tía Andrea
Fecha: 22/05/2023, Categorías: Incesto Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
El año 2012 fue uno muy bueno para mí en cuanto al sexo se refiere, conocí a chicas que me paraban la verga solo de verlas y poco a poco conseguía más y más cosas a mi favor. Esto ocurrió en diciembre del 2012, yo tenía 22 años y eran los 15 años de mi prima. Debo confesar y creo que la mayoría o si no todos, tenemos una familiar a la que le hemos dedicado una masturbación o deseamos en secreto, prima, tía, sobrina, ahijada, de todo. Pues bien, en mi caso una tía política de nombre Andrea ella es esposa de mi tío y la verdad para mi gusto está bien cogible todavía a estas fechas. Ella en ese entonces tenía 32 años, yo le traía ganas, ya la había visto desnuda e incluso ya le había arrimado mi verga la cual ella al sentirla no me dijo nada, solo se dejó. Y es que Andrea era el tipo de mujer que le da entrada a quien sea, los rumores de la infidelidad a mi tío eran muchos, pero yo me concentraba en mirar sus ricas nalgas y antojables piernas. Bueno ese día ella tomó demás como la mayoría, saliendo del salón decidimos agarrar la banquetera. Ese día ella traía una minifalda blanca una blusa escotada negra y sus medias color carne e incluso bailando se le notaba su liguero. Yo estaba excitadísimo, y mi buena suerte me puso con ella, era el más sobrio de todos, ella bailaba muy pegadita conmigo, me abrazaba me arrimaba las nalgas, me acariciaba la espalda y me besaba el cuello y cerca de la boca. A: ¡Vamos!! Báilale hijo, báilale! T: ¡Bailas muy bien ...
... tía! Me pidió que la acompañara al departamento de mi abuela por su chamarra, los demás estaban tan borrachos que ni cuenta se dieron, ella me pedía que la abrazara por atrás, yo gustoso le arrimaba mi verga ya parada. Ella la sentía y movía sus nalgas muy rico, al entrar a la unidad la jalé hacia la zona de los juegos. T: Tía tengo algo que mostrarte, ¿vienes conmigo? A: ¡Que pasó a donde me llevas jajá! T: ¡Es algo que te quiero mostrar desde hace tiempo! A: Pues debe estar muy bueno, ¡para que me lleves para allá! La llevé entre un árbol grande y una cisterna, nada se veía, entonces desesperadamente la comencé a besar, al principio ella se opuso alegando que era mi tía y que estaba confundida. A: ¡Que haces cabrón?! T: ¡Estas bien buena tía! Al mismo tiempo yo le acariciaba las piernas y llevaba mi mano a su trasero, poco a poco se dejó llevar, me besaba el cuello y me desabotonaba la camisa. T: Tía estas buenísima, ¡que ricas piernas y que nalgas tan ricas tienes! A: sé que me deseabas, te he visto como me miras, ¡aprovecha que estoy para ti! T: ¡Por dios!! ¡Que rico! Le quité la blusa y su brasear para lamerle sus pezones, tiene unas tetas grandes y paraditas, yo me daba gusto con sus tetas mientras ella me acariciaba la verga. A: ¡Hijo!!! Pero que buen paquete, ¡no me decepcionaras para nada! T: ¿Le gusta? ¡Es todo suyo! Me bajó el pantalón y mi bóxer y comenzó a darme tremendas mamadas, desde el inicio se la metía toda ...