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Venganzas
Fecha: 24/05/2023, Categorías: Gays Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos
... resistencia, se movía como un león enjaulado. Con cierta dificultad fue introducido en el otro coche. El engranaje iba funcionando, nos dirigimos a la vieja nave. Llegué primero, el otro coche con el personaje venía y tras el dejaba una polvareda de humo. Abrí las puertas de la nave, el ambiente era frio, con ese aire industrial abandonado de las viejas fábricas. Entraron y lo sacaron con dificultades, sequía dando pelea, era impresionante el poderío físico que demostraba. — ¡Hijos de puta, mariconazos! ¡Dejadme ya! — exclamó dando manotazos a diestro y siniestro. Entonces los otros clamaron venganza y una vez estuvo retenido por cuatro compañeros propuse que fuera pasado por la centrifugadora. Fue atado a una rueda giratoria solapada a la pared, era una parte de la vieja maquinaria. Una vez amarrado giré de la rueda, la cual empezó a voltear, así de esta manera unos 5 minutos. Fue bajado y andaba desorientado como un borracho, no lograba focalizar con la mirada. Fue despojado de toda su ropa quedando en pelota picada. Lo colocamos en un butacón, con las piernas atadas en los reposabrazos y atadas sus manos. A la vista quedaban sus testículos colgantes con polla flácida. Una vez recuperado su mirada era de perro rabioso, incluso me retaba con ella. — Vas a darnos todos tus poderes notariales sobre los inmuebles que robaste mediante argucias legales — exclame. — Me pertenece por efecto legal, no sé cómo tiene el coraje de mandarme un esbirro como tú y esa ...
... manada de maricones — respondió exaltado. Me gustaba ese tono de incomodidad, no le gustaba ser exhibido de esa manera, su cara estaba roja de ira aunque mantenía seguridad aparente. A una seña mía apareció un carrito de ruedas chirriantes, encima se encontraba una enorme batería con dos pinzas. La cara de él fue todo un poema, se tensó y abrió los ojos como platos. — ¡No! ¡No pretende… ra… as…! — dijo aterrorizado y balbuceando. — Dices donde están los poderes notariales y san se acabó — dije al mismo tiempo que juntaba las dos pinzas y echaban grandes chispas. — Mi padre que ni habéis respetado el día de su muerte las guardaba en el Banco, no puedo hacer nada — exclamo. Mandé hacer una llamada, la confirmación de que nos había mentido se hizo evidente. — Del banco nos han informado que hace muchos años que no pertenecían a tu padre. — ¡Lo juro por dios! — volvió a exclamar. Cogí las pinzas, la derecha del polo positivo en su testículo derecho y el polo negativo en el izquierdo. Era una visión casi surrealista, los cables que se unían a sus testículos colgantes parecían dos extensiones de él. Mandé apartarse y gire la rueda de la batería. La primera descarga hizo que su cuerpo quedara tensado, sus manos se extendieron al igual que los pies. Su mandíbula apretada y sus ojos estaban cerrados. — ¿Te aclara esto las ideas? — pregunté. — ¡No! ¡No! Por favor. Giré una vez más la rueda de tensión a más intensidad. La brutalidad de la sacudida hizo que el ...