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Dalia, la amiga de mi madre
Fecha: 27/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: aleperez, Fuente: CuentoRelatos
... dispongo a dirigirme al lavaplatos con mi plato y vaso lo cual Dalia me dice que no, que ponga los utensilios y me quede tranquilo, haciendo caso omiso me apresuro a fregar, ubicándose Dalia a un lado mío, forcejamos por unos segundos quedando atrapada entre el fregador y mi cuerpo, nuevamente mi pene empieza a reaccionar, noto a Dalia un poco nerviosa, ya que le digo en son de broma que la voy a mojar, me dice: Dalia: hay Ale siento un bulto y no voy a la escuela! Aludiendo a mi erección. Me quedé cortado, y sólo atino a responderle: Yo: Pues la culpable de ese bulto eres tú... Dalia: A pues no te creo, como te vas a estar fijando en una vieja achacosa y fea que puede ser tu madre muchacho? Yo: Veja la plaza Bolívar y aun para palomas jajaja, y me gustaría mas que seas mi mamacita... -Apretándola fuerte hacia mí, arriesgándome a besarla rápidamente, siento una débil oposición, pero a medida que se ve doblegada por mi fuerza, siente la pasión en mis besos, va cediendo, abre su boca y nuestras lenguas se van mezclando poco a poco, voy aflojando mis manos para acariciar su espalda. Dalia: Ay Leo esto no puede ser... -Respirando agitadamente... Yo: Vamos Dalia, nadie se enterara por mi, si eso es lo que temes, me gustas, mira como me pones, me tienes tieso, ya mi pene estaba todo lubricado, erecto, me dolían mis testículos. Dalia, estaba roja, respiraba agitadamente, sin perder tiempo y arriesgándome le levanté su bata dormilona, introduciendo mi dedo ...
... medio por sus cachetes vaginales mientras le besaba por el cuello, Dalia tenía los ojos cerrados, ambas manos las tenía apoyadas sobre la mesa, sus piernas parecían gelatinas de lo que temblaba, su vagina estaba desbordada en líquidos, su boca decía que no, pero su cuerpo pedía a gritos esa caricia de un hombre, quería sentirse mujer, quería sentirse nuevamente deseada, estaba caliente y no era de forma literal, le levanté la bata, besándole el camino entre sus pechos, la subí en la mesa de su cocina empotrada, abrí sus piernas, levanté un poco para despojarle de su pantaleta, facilitándome ella misma la tarea, quedando a mi vista una vagina con cañones, tendría como unos 2-3 días de haberse depilado, como loco empecé a comerle ese coño, haciéndome Dalia un candado en mi cuello con sus piernas blancas, ya estaba el camino hecho y abierto, Dalia comenzó a gemir, moverse, diciendo: Dalia: Leo que rico que haces? -Al mismo tiempo que me templaba de las orejas como queriendo introducirme por su cuca. Yo seguía inspirado lamiendo y acariciando su clítoris que ya se había asomado, su cuca era una mezcla de aromas a mujer, orine y toallas protectoras, mientras lamía con mi mano le amasaba sus carnes pequeñas que tenía por senos, mientras que con la otra le metía un dedo en su boca con el fin de aplacar sus gritos, ya que a pesar de que la casa de Dalia es grandísima, no quería que los vecinos se enterasen y asustasen. Ambos estábamos en la gloria, Dalia recibiendo una lengua que ...