1. Una juventud madura (Parte IX)


    Fecha: 27/05/2023, Categorías: Gays Autor: jtvalverde, Fuente: CuentoRelatos

    Tengo que seros sincero; poder ir desnudo por casa es lo mejor que te puede pasar. Sin el puto elástico tocando los cojones, nunca mejor dicho. De hecho, es lo primero que hice una vez mis padres marcharon por la puerta, cargados con las grandes maletas de viaje y listos para estar en un avión 12 horas.
    
    Sólo habían pasado unas pocas semanas de mi regreso del campamento y yo pensaba que el resto de las vacaciones las iba a tener que pasar con mi familia las 24-7 para recuperar “el tiempo perdido”, o eso me hizo entender mi madre antes de que me fuese al campamento; pero… ¡bendito trabajo!, ¿qué haríamos sin ti?
    
    Mira que mi madre viajaba constantemente por reuniones directivas a distintos países, pero eso de irse a Japón… y con mi padre… y con tanta urgencia… No se había dado el caso nunca. Pero bueno… Iban a ser 2 semanas increíbles, sin nadie por casa y haciendo lo que yo quisiera cuando yo quisiera.
    
    Lo primero que hice una vez ya sólo ya os lo he contado antes: dejar las bolas al vuelo, dejar pasar aunque fuese un poco de brisa entre las nalgas y tumbarme en el sofá a mirar la tele. Una mierda de películas y de series… que a los 20 minutos ya me había cansado. Finalmente, aburrido como una ostra decidí apagarla y ponerme a mirar el techo del salón pensando en mis cosas.
    
    Siempre que me tumbaba bocarriba en el sofá, ponía una pierna en el respaldo buscando zonas más frías en la tela y dejando el mayor espacio posible entre extremidades para refrigerarlas, aunque ...
    ... eso supusiese abrirse de piernas. Esa sensación de cambio de temperatura calmaba los efectos de la sofocante ola de calor que estábamos pasando, aunque sólo fuese unos segundos.
    
    Esos techos falsos blancos con el artesonado marrón me recordaban a los de la casa de David y a esos días que pasé con él. Desde entonces habían pasado muchas personas por mi vida: Edu (el amiguito de David), Max (el modelo del avión), Iván y su hermano Erick y cómo olvidar esa tarde en los vestuarios de la piscina con los compis de entrenamiento. Quien iba a decirlo, toda una vida sin ninguna relación y en apenas 3 meses me habían pasado tantas cosas… Los echaba de menos a todos, no sólo por el folleteo que nos llevábamos, que también, era más que nada la necesidad de tener alguien con quien charlar, jugar y divertirme un rato. Mi casa estaba alejada de la ciudad y todo aquel amigo del cole o de entrenamiento con quien me hacía estaba bastante lejos de mí.
    
    Tras estar un rato, suspiré, me levanté del sofá, subí al piso de arriba a mi habitación y me puse a mirar por la ventana. Como cada día, la dueña de la casa de enfrente al otro lado de la calle (María Elena, una buena amiga de mi madre) estaba tomando el sol en el jardín haciendo toples. Ese par de tetas las tenía más que vistas. Durante un tiempo, cuando era más chico, pensé que cuanto más las mirase más me gustarían, y si os contase el tiempo que pasé en la ventana…; pero no dio resultado. Cuanto más las miraba más me reafirmaba que las ...
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