-
Mamá y su hijo. Al servicio de sus caprichos
Fecha: 27/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: elsabio, Fuente: CuentoRelatos
Hay cosas que nunca me había planteado hasta que empezaron a ocurrir. No pensaba ya en ello, simplemente ocurrían y dada la corriente de confianza sin paliativos, sincera, sabiendo que nunca nos haríamos mal, poco a poco íbamos explorando nuestros propios límites. Hablábamos mucho, desde luego, y Víctor me comentaba todo lo que le pasaba en la universidad. En una de estas me habló de la fiesta a la que fue con unos amigos, Óscar y Gustavo, y allí vieron que en una habitación estaban haciendo una fiesta de otro tipo, en la que varios chicos practicaban sexo con varias chicas, todos a la vez. O sea, una orgía de toda la vida. Yo le comenté que era algo que había visto también y que una vez incluso me invitaron a una. Me pidió que se lo contara y aunque era más anecdótico que otra cosa le relaté la historieta de mis años mozos en los que en un botellón acabamos en la casa de campo de un chico, creo que se llamaba Martín o algo así, y follamos en público. Insistió en que le contara los pormenores de lo que hicimos, y como se mostraba insistente, lo hice. Víctor, mientras yo se lo contaba, se sentó a mi lado, me quitó los pantaloncitos del pijama y me empezó a masturbar primero, mientras le relataba cómo el tal Martín —creo— me hizo primero chupársela. De hecho éramos tres parejas y las tres chicas hicimos lo mismo. Nos sonreíamos entre nosotras mientras nos ocupábamos de las pollas de nuestros hombres. Luego pasamos a ponernos a horcajadas sobre ellos y follamos. No hubo ...
... mucho más pero me excitó mucho, sobre todo porque nosotras estábamos totalmente desnudas y ellos vestidos y aquello me encendió en ese momento. Conforme le contaba a Víctor cómo me ponía a horcajadas sobre Martín y su polla se me clavaba, él bajó y empezó a darme largas lamidas en el coño, a chuparme el clítoris, separando mucho los labios mayores y recorriendo todo mi coño con la lengua hasta el punto de hacer que me corriera en su boca cuando acabé de relatárselo. Se apartó, limpiándose con el dorso de la mano y me besó, para que tuviera mi propio sabor en la lengua. Fue ese fin de semana cuando pasó. Víctor había ido a jugar al baloncesto con Óscar y Gus, y yo estaba en casa acabando de escribir una novela corta que tenía pendiente. Estaba como siempre, solo con una camiseta y unos shorts cómodos, descalza, enfrascada escribiendo cuando escuché la puerta. —Mamá, soy yo. Vengo con Óscar y Gustavo, que a lo mejor salimos más tarde y se van a duchar —dijo la voz de Víctor desde el pasillo. —¡Vale! ¡Hola Gus, hola Óscar! —dije Los conocía desde niños ya que eran compañeros de Víctor en cole, luego en el insti y aunque estudiaban carreras distintas, se veían todas las semanas para ir al cine, jugar a basket o salir de farra. Eran inseparables. No era la primera vez que tenían ese plan así que ni me preocupé, me limité a seguir escribiendo. Mientras escuchaba el trasiego en la ducha y los cuchicheos de los chicos fui a la cocina a servirme otro té. Al volver me ...