-
Soy hijo de mi abuelo y padre de mi nieto
Fecha: 29/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... tetas y el coño con las manos, y me dijo: "Vuelves demasiado pronto, Pedro." Mirando para ella, abobado, le dije: Echarle de comer a los animales no lleva más de diez minutos, ya debía saberlo, madre. No podía quitarle los ojos de encima. Estaba enamorada de ella y al verla así la polla se me pudo dura. Mi madre giró la cabeza, me miró para el bulto, sonrió y me preguntó: "¿Ya viste alguna teta?" No, madre. "¿Quieres ver una?" Sí, madre. Se dio la vuelta, quitó una mano de una teta y me la enseñó. Era grande, tenía una areola marrón pequeña y un pezón grande. Me preguntó:"¿Te gusta?" Sí, madre. "¿Quieres ver la otra?" Estaba entre la puerta y la tina, que estaba al lado de la cocina y no me movía, no fuese que aquella visión, que me parecía un milagro, desapareciera. Le respondí: Sí, madre. Mi madre me enseñó las dos tetas y mi polla comenzó a latir y a echar aguadilla... ¡Casi me corro! Luego, me preguntó: "¿Ya viste algún coño, Pedro?" No, madre. "¿Quieres ver uno?" Sí, madre. Quitó la mano del coño y vi su gran monte de pelo negro. Aquello era cómo estar en el cielo, no, mejor, pues cielo no se si habrá, pero lo que estaba viendo era real. La cosa no quedó ahí, mi madre me dijo: "Enjabóname las tetas." Nervioso, muy nervioso, fui a su lado, me agaché para coger el jabón en la tina y mi nariz quedo a la altura de su coño. Sin aún saber que los coños se comían, me entraron ganas de conocer su sabor. Enjaboné las manos y con ellas temblorosa enjaboné sus tetas. Aquella ...
... sensación tan placentera hacía que mi polla latiese cómo el corazón de un toro en celo y no parase de echar aguadilla, aguadilla que ya había traspasado mis calzoncillos y mi pantalón de pana gris. La cosa fue a peor cuando me dijo: "Apriétalas." Al apretarlas mi madre comenzó a gemir. Yo ya estaba negro, y más que me puse cuando me dijo: "Enjabóname el coño." Volví a enjabonar las manos con jabón del río y cuando le pasé los dedos por el coño me corrí cómo un perro. Mi madre al ver mi cara al correrme, me cogió la manó enjabonada y frotó el coño con ella, se corrió en mi mano y me la llenó de babas. Al acabar de correrse, le dije: Te quiero, mama. Ella me dijo que también me quería. Había mucho amor entre nosotros. Tanto que esa noche me corrí cinco veces, en sus tetas, en su cara, en su culo..." -Lo interrumpí para preguntar; ¿También le diste por el culo a tu madre? -"Sí, le gustaba tanto o más que por el coño." -¡¿Y se corría así?! -"Claro." -Yo ya tenía las bragas mojadas... -¿Te lo follaste? -le pregunté. -Deja que acabe la historia y lo sabrás. -Vale, ya no te interrumpo más. Continúa, -Sabía que me estaba metiendo en un jardín peligroso, pero en vez de alejarme de él seguí preguntando: ¿Y lo de tu hija cómo fue? -"Con mucho amor". -Eso no lo dudo, ¿pero cómo empezó? -Verás, dados los antecedentes familiares, a mi hija, desde que murió su madre, la crie con mano de hierro, pero no había manera. Saliera atravesada y por más que le daba no ...