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La futura licenciada
Fecha: 30/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Kenicho, Fuente: CuentoRelatos
... de poseer a esta mujer hermosa. —La verdad que me quedé sorprendido, y sin ser irrespetuoso, te puedo decir que eran hermosas tus chicas!! Jajaja. —Dice Juan. Elizabeth, se sonroja sintiendo una sensación de alago y vergüenza. —Ahí nooo! No es para tanto. —Dice ella. Juan la observaba y veía ese escote hermoso, que demostraba que estaba en lo cierto. —Si Elizabeth, sos una hermosa mujer, y te voy a ser sincero. Me encantas, me gustaría que pudiéramos pasar un grato momento juntos. Espero que no te incomode. Pero es lo que siento y deseo hace mucho tiempo. Mientras él le contaba esto, lentamente rozaba su mano sobre la de ella. Elizabeth se sentía alagada y deseada por un apuesto muchacho. Sentía pensamientos encontrados, estaba felizmente casada y disfrutaba de su matrimonio. —Elizabeth, te deseo y quiero sentir tu piel, tu aroma de mujer. Con esto no quiero interferir en tu vida sentimental, solo deseo que podamos sentir nuestros cuerpos, mimarnos, acariciarnos y poder fusionar nuestros deseos. —Dice Juan. Ella pensó y pensó sobre lo que estaba sucediendo. La propuesta de Juan era inquietante. Se sonrojaba solo de pensar estar y sentir a ese joven tocándola, acariciándola y finalmente cogiéndola. —No sé. Estoy nerviosa, sos un hermoso hombre. Me gustaría sentirte, pero me da mucho nervio. —Dice ella. Finalmente salen del lugar, y sin un rumbo fijo, pasean en el automóvil. Ya estaba todo dicho, así que su viaje sin rumbo comenzó. El clima dentro ...
... del vehículo era muy sensual, la música lenta acompañaba la situación. Las miradas entre los dos se entrelazaban. Juan aprovecha y extiende su mano sobre la pierna de ella y mientras manejaba, las yemas de los dedos la acariciaban. Elizabeth estaba extasiada, cada caricia despertaba una sensación de deseo interminable. Juan llega a un lugar apartado oscuro y con vista al río. Apaga el motor, el ambiente dentro del vehículo era increíble. Las miradas se fusionaron. Juan se acerca lentamente hacia ella y suavemente apoya sus labios sobre los de Elizabeth. Los besos eran húmedos, sus lenguas se entrelazaban tremendamente de forma interminable. Mientras se besaban, ambos acariciaban sus cuerpos. Las manos de uno y del otro iban y venían. Poco a poco la temperatura corporal de ambos calentaban el habitáculo del auto. Elizabeth desabrocha uno a uno los botones de la camisa de Juan. Ella siente por primera vez la piel de ese joven, besa el pecho de Juan, como queriendo mordisquearlo. Finalmente le saca la camisa y se detiene con su boca en las tetillas del muchacho, besándolo, succionando y mordiéndoselos suavemente. Juan estaba muy caliente. Finalmente estaba viviendo lo que por mucho tiempo se imaginaba. Tener a esa hermosa y bella mujer madura haciéndola suya. Juan reclina los asientos para estar más cómodos. Su pija estaba durísima. La excitación era tal que se le mojaba la punta del pene. Elizabeth baja con sus besos por el torso del muchacho hasta la cintura y con las ...