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Negación (Capítulo 14)
Fecha: 06/06/2023, Categorías: Gays Autor: Gonza-Neg, Fuente: CuentoRelatos
Cuando por fin llegué a casa, no sentía las manos, se me dificultaba respirar, y tenía el pie del yeso entumecido por el frío, en qué momento comenzó a doler, no sabría definirlo a ciencia cierta, pero lo hacía y mucho. Además, sentía el labio groseramente inflamado, el pobre había tenido un día casi igual de malo que el mío. Primero en el Hércules y luego en la Universidad, un puñetazo y un beso, obras de un solo artista, Antonio. Me paralicé cuando vía una figura sentada en el portal del mi puerta. Por un segundo sentí pánico, si había vuelto significaba que, de alguna forma me perdonaba por el altercado en la oficina. - Sergio – susurré. Pero los ojos que buscaron los míos no pertenecían a Sergio. No supe qué decir. Caminé hasta la puerta, obviando las protestas de dolor de mi pie malo, le hice una señal con el dedo para que me siguiera, no tendría una conversación nocturna a la intemperie. Ya me estaba entumeciendo. Entramos, él cerró la puerta tras de mí, mientras yo tomaba asiento esperándole, lo vi dejar caer los bolsos en la entrada y se acercó, se veía pálido a causa del frío. - ¿Pensé que me llamarías? - Lo sé… perdón… un cambio de planes inesperado. Asentí, fui al bar y serví dos vasos de whisky, le entregué el suyo y tomé el mío de una vez, aguantando el ardor en la garganta. - ¡Wow!! – dijo, tratando de detenerme cuando comencé a servir una segunda ronda, duplicando la dosis. Él no tocó su vaso. Me deshice de su agarre y tome un ...
... segundo, tercer y cuarto trago. Cuando el sabor se hizo nauseabundo, y sentí las mejillas acaloradas, volví a sostenerle la mirada. - Una mala noche – me justifiqué. Llene por quinta vez el vaso y fui a sentarme. Volvió a seguirme, ahora preocupado de mi salud mental, creo. Se sentó a mi lado. - ¡Por los bastardos!… - brindé. – Los del ejército, y los médicos idiotas. Me dejó tomar solo nuevamente, apuré el vaso mientras comenzaba a sentirme ebrio y desinhibido. Me dieron ganas de acariciar su rostro, y lo hice. Le pedí permiso con la mirada y no hubo rechazo en sus ojos. Me acerque lentamente hasta tocar su barba y luego su mejilla. El acunó mi mano entre su rostro y su hombro. - Yo te amaba – dije. - Lo sé. - Entonces, ¿por qué… - Yo no soy como tú…. No puedo serlo. Retiré mi mano de su cara, levemente herido. - ¿Cómo yo? - Gay, Fabo. Yo no soy gay. - Pero… - Lo que pasó aquella noche… mira… éramos jóvenes… no sabíamos lo que queríamos. Estábamos ebrios. - ¿Por qué viniste Rodrigo? - Necesito ayuda… - Ayuda… - dije lento, saboreando la palabra. Miré el yeso y luego el suelo. Él pareció incomodarse ante mi silencio prolongado. - ¿Estás bien? – preguntó luego de lo que para mí, pareció ser mucho tiempo. Al levantar la vista y mirarlo comprendí que lagrimas silenciosas recorrían mi cara. Las había estado mirando caer a la baldosa, pero me sentía enajenado de mi propio cuerpo, quizás presa del alcohol, o de los sucesos de las ...