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Nohemí, el despertar
Fecha: 09/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Bolt2112, Fuente: CuentoRelatos
Me habían hablado de un viejo trabajo y me ofrecían ciertas cosas así que acepté regresar, en ese período había muchos cambios de personal, los que se iban y los que llegaban, algunos los conocía de mi vez anterior así que no me sentía tan fuera de lugar al regresar. Los movimientos me fueron acercando a un departamento que estuviera más “cerca” de mi casa y ahí se encontraba Nohemí, mujer bajita, piel blanca, rubia, ojos azules, “separada”, con tres hijos, el mayor de 19, siempre muy tapada con gabardinas, suéter de cuello alto, ropa holgada, etc. Mi trato en general era de buenos días, ella igual amable y cordial, había un compañero que siempre la acosaba, lógico se le ponían frenos, se le llamaba la atención, hasta que un día le dije… “bueno, cual es la insistencia con ella, no tiene nada de extraordinario…” a lo que me contestó… “es que no la has visto bien…”, honestamente en ese momento ni me iba ni me venía “verla bien”. Una tarde Nohemí tocó a mi oficina lo cual me sorprendió por varias razones, la primera porque ella ni por error se acercaba a esa zona del departamento, segundo iba mucho menos tapada de lo normal, iba con un traje sastre que le quedaba como guante color gris, botines negros, blusa blanca y el motivo era para darme las gracias porque ya no la molestaba este compañero y se sentía más en paz. Lógico le dije que era parte del trabajo apoyarla y cualquier inconveniente o situación lo podíamos platicar y siempre estaban abiertas las puertas de la ...
... oficina para escucharla a ella o a quien fuera, me dio las gracias, me dejo unos chocolates, los cuales no quise aceptar, pero fue insistente, y se retiró, al darse vuelta pude ver el “verla bien”. Tenía un trasero ENORME, por decirlo menos, marcándosele una mini tanga, y el vaivén de sus caderas. Pensé que ahí había quedado la situación, hasta que empezó a ir con más frecuencia a mi oficina a pedirme información para llenar algunos de sus reportes, a lo que le comenté que había personal que se los podía dar, pero estas personas o no querían o estaban ocupadas, para llevar la fiesta en paz le daba sus datos que no me quitaban más de 5 minutos. De ahí ya era diario para saludar, ya me saludaba de beso en la mejilla y se quedaba un par de minutos platicando conmigo. Me contaba su vida, madre de tres hijos, que yo le decía que se veía muy bien, ella es mayor que yo por diez años, que siempre era muy enfática al respecto, me comentaba si tenía pareja a lo que le comentaba que no, y lo de siempre... ¿Por qué? Te presento a una amiga… hasta que un buen día le dije… “y si mejor salimos tu y yo”. A lo cual se quedó fría, argumentando que ella es más grande, que el trabajo, su esposo, el cual no vivía en México, le volvía a decir que solo saldríamos a comer, que no pasaba nada, pude ver usa cara de duda, pero de incertidumbre y curiosidad, al despedirse, y darle un beso en la “mejilla” no movió su cara y la terminé besando en la boca, la cual con una mirada picara se retiró de mi ...