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Nohemí, el despertar
Fecha: 09/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Bolt2112, Fuente: CuentoRelatos
... oficina. A esas alturas iba a todas horas a mi oficina y nos besábamos, le rozaba sus pequeños senos y pasaba mis dedos sobre su ropa entre sus piernas, sintiendo su calor y la humedad, salir se volvió más complicado de lo que esperaba ya que en su casa la limitaban con el tiempo para atender a sus hijos, pero como siempre pasa algo que hace que giren las cosas a tu favor, un día hubo un incidente y tuvieron que hacer mantenimiento de emergencia el cual nos permitió salir cuatro horas antes de lo regular. Todos los compañeros del trabajo lo tomaron que irse de pinta de la escuela, así que cada quien tomo su camino y es cuando le dije… “bueno es el momento de irnos a comer…” respondiéndome… “¿a la comida o a nosotros?…”, “las dos cosas si gustas”, así que poniéndose de mil colores me dijo… “mejor a nosotros…”. Sin decir más tomé camino a un hotel de la zona, ella empezó a ponerse nerviosa al acercarnos al hotel, a lo que le dije que si quería nos deteníamos, a lo que me respondía con un ¡no!, pedimos la habitación, un hotel bonito, amplio, agradable y seguro. La empecé a besar, apretaba sus pequeñas tetas rosas, le desabotone la blusa dejando ver un bra color negro, besaba su pecho, abrí su pantalón y al querer mis manos por detrás de sus nalgas, se puso su rostro color rojo y me dijo… “estoy en mis días…” lo cual explicaba su nerviosismo, pero pareciera que me había apretado un botón, el cual me calentó más, bajándole el pantalón pude admirar ese culo enorme, firme ...
... y esa micro tanga negra labios vaginales rosas y completamente depilada, con una toalla femenina, la cual tenía poco flujo menstrual, la termine de desnudar completamente. La senté en la orilla de la cama para hacerle sexo oral, pero no me lo permitió, pero jalándome de la ropa, me bajo e pantalón y empezó a mamar mi verga que estaba hinchada, podía ver como recorría su lengua sobre mi verga, con sus manos jugaba con sus tetas y yo le recogía el cabello, la recosté y levantándole las piernas, puse mi verga sobre su conchita, solo la rosaba desde su clítoris hasta su culo, ella no dejaba de jugar con sus tetas, bajando mis manos hasta sus caderas y dejando sus pies en mis hombros, le metí mi verga de un golpe, solo soltó un gemido sordo, así que mientras le besaba sus pies movía mis caderas metiendo y sacando, sentía como su conchita apretaba mi verga dura, me hice para atrás y le dije… “voltéate…” y sin poner oposición se volteó poniéndose en cuatro en la cama, podía ver su nerviosismo, se la volví a meter, admiraba como se movían sus nalgas al ritmo de cada embestida que le daba, ella recargaba su cabeza sobre sus brazos en la cama, pero no escuchaba nada, solo un par de gemidos pero no más. Terminé eyaculando dentro de ella, que creo que era lo que ella más quería, que terminara, y en ese momento se volteó rápidamente para limpiar mi verga bañada en flujos vaginales, sangre y semen. Se puso papel higiénico entre sus piernas no sin antes limpiarse y nos recostamos, le ...