-
Una monja se confiesa y acaba follando con el viejo confesor
Fecha: 12/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Galicia, año 1950, cuando el cura mandaba más que el alcalde. Sor Remedios, veinteañera y guapa a rabiar, arrodillada delante del confesionario, le decía al cura: -... He tenido un encuentro pecaminoso, padre. -Cuente, sor Remedios, cuente. -Ayer a la tarde, aprovechando que estábamos solas en el convento pequé con sor Caridad. -¿Dónde pecó, hermana? -En mi celda. -¿Se corrió, hermana? -Sí, padre, me corrí varias veces. El viejo cura (70 años) levantó la sotana y cogió la tranca con la mano derecha, un pedazo de carne criminal, que no se le levantaba del todo por el peso que tenía, y masturbándola, le dijo: -Déjame detalles, hermana. -¿Que detalles, padre? -Desde el principio, cómo empezó, lo que pasó y cómo terminó. La monja se extrañó de que el viejo cura le pidiera aquello. -¿Es necesario, padre? -Si, hija, es justo y necesario. -¿Justo y necesario? -Si, justo para Dios y necesario para mí. -Está bien, le cuento. Estaba echada sobre la cama y sin querer posé una mano sobre un pecho, comencé a acariciarlo y cuanto más lo acariciaba más me gustaba, mi otra mano bajó y acarició mi sexo. Me gustaba mucho. Acaricié el otro pecho. Los labios se me secaron. Mi lengua los humedeció y comencé a gemir. Sor Caridad, que duerme en la celda de al lado, oyó mis gemidos y entró en mi celda. Vio lo que estaba haciendo, y sin decir palabra se metió en mi cama, me levantó el hábito, me quitó las bragas y comenzó a acariciar mi sexo ...
... peludo con sus dedos. Yo estaba temblando. Me quitó el hábito y la cofia. Quedé completamente desnuda, con mis duros senos con pezones rosados y gordos pezones... ¿Eses son los detalles que quiere saber, padre? -Todos, hija, todos. La monja siguió hablando. -Me agarró los senos con las dos manos y me dio un delicioso repaso, chupando, lamiendo y mordiendo los pezones. Llegó un momento en que mi ojete y mi sexo comenzaron a abrirse y a cerrarse al mismo tiempo, me subió de los pies a la cabeza un calor sofocante y sentí algo así como una explosión dentro de mí. Me corrí y casi me muero con el placer que sentí. Sí, padre, me corrí cómo un maldita puta, y... El cura la interrumpió. -Bendita, hija, bendita. -Pero puta. -La perra chica para ti, prosigue. -Aún no acabara de correrme cando metió su cabeza entre mis piernas y me lamió el sexo, que abriéndose y cerrándose estaba expulsando flujos. Acabé de correrme y ella seguía comiéndome el sexo... El cura, que estaba dale que te pego a la tranca, la volvió a interrumpir para decirle: -El coño hermana, es coño y tetas, no pecho y sexo. La monja prosiguió. -Ella me comía el coño y yo acariciaba mis tetas con las dos manos. Su lengua entraba y salía de mí como si fuera un pe... Una polla. Lamía mis labios vaginales y lamía y chupaba mi clítoris. Me lamió el periné y el ojete. Me puse otra vez a mil. Me penetró el culo con un dedo, lamió mi clítoris de abajo arriba y le di lo que buscaba, mi esencia, ...